– Perspectivas de inflación
– Comparativa entre dólar y CER
– Proyecciones de tasa real
Las dificultades enfrentadas por la deuda en dólares han impactado también en los bonos en pesos, provocando que la curva CER alcance rendimientos superiores al 10% en sus plazos más extendidos.
Para los inversores, el reto radica en decidir si extender la duración de sus inversiones ante un contexto electoral y la posibilidad de mayor volatilidad en el mediano plazo. ¿Qué bonos en pesos son actualmente recomendados por los especialistas?
En medio de la presión que afecta a la curva de bonos en dólares, los títulos CER han experimentado ajustes similares. Esta presión ha llevado a los bonos CER a operar nuevamente con tasas de dos dígitos en sus tramos más largos.
La curva CER ofrece rendimientos reales positivos, que aumentan conforme se alarga el plazo, aunque con una considerable diversidad entre los distintos instrumentos. En los tramos cortos, los bonos CER presentan tasas reales de entre 1% y 4% anuales, mientras que los títulos de duración intermedia ofrecen entre 5% y 8% anuales. En contraste, al considerar los tramos medio y largo, los rendimientos se sitúan entre el 9% y el 10,5% anual, destacando bonos como TX31, TXM9 y DICP con rendimientos cercanos al 10% y 11%. Por otro lado, en el extremo más largo, PARP se mantiene alrededor del 10,5% real, con CUAP cerca del 10%.
Además, la curva teórica exhibe una pendiente positiva, con rendimientos reales que superan el 12% en los plazos más extensos.
Este panorama de debilidad en los bonos CER también presenta oportunidades, lo que sugiere que establecer una tasa real del 10% a mediano plazo podría ser una inversión acertada si la inflación empieza a disminuir.
La cuestión crítica en este momento es si el mercado se sentirá motivado para extender la duración de la deuda CER.
Según Alejandro Fagan, estratega en Balanz, dentro de las curvas en pesos considera que hay más valor en CER, especialmente en el tramo medio. “Si bien la inflación implícita se acercó a nuestras proyecciones, consideramos que la cobertura CER sigue siendo económica y que existen riesgos al alza en la inflación. En el tramo largo, donde las tasas reales rondan el 10%, las valoraciones se han vuelto relativamente más atractivas tras el último ajuste, aunque también son más susceptibles a episodios de volatilidad”, indicó. Finalmente, enfatizó que “para horizontes más prolongados, preferimos los bonos duales, especialmente el TXMJ9, que ofrecen cobertura ante diversos escenarios electorales”.
Al evaluar la inversión en CER, una variable esencial para el éxito de esta clase de bonos está relacionada con las expectativas sobre la inflación. En este sentido, los datos de inflación break-even mostraron un incremento en los plazos más cortos, lo que refleja una mayor cautela del mercado en cuanto a la dinámica de precios a corto plazo.
Analistas de Max Capital situaron las expectativas alrededor del 2% mensual en septiembre de 2026, descendiendo gradualmente a 1,5% hacia mediados de 2027 y continuando la moderación hasta 1,2% para 2029. Por su parte, las proyecciones del REM del Banco Central indican una trayectoria similar en el corto plazo, pero con una desaceleración más marcada posteriormente. La mediana del REM comienza en aproximadamente 1,8% mensual en septiembre de 2026 y se aproxima a un 1,3% a mediados de 2028, antes de caer con mayor ímpetu.
Por lo tanto, para quienes consideren que el mercado está proyectando una dinámica inflacionaria más optimista (aunque más veloz) en comparación con la que podría materializarse, los bonos a tasa fija podrían resultar atractivos. En cambio, para aquellos que anticipen que la desinflación será más lenta, la deuda CER podría ofrecer un mayor valor como medio de cobertura.
Maximiliano Ledesma, Portfolio Manager en Fondos Fima, manifestó que desde una perspectiva de valor relativo, el CER parece ser la opción más atractiva en este momento. “Si el proceso de desinflación persiste y se consolida la estabilidad macroeconómica, las tasas reales deberían comprimirse, generando no solo ganancias de capital sino también protección contra la inflación”, comentó.
Ledesma agregó que los bonos vinculados al dólar dependen de una aceleración del tipo de cambio oficial; sin embargo, el mercado no está descontando una devaluación significativa en el corto plazo, lo que limita su potencial frente a los instrumentos CER. “Incluso en un escenario de incremento del dólar, los BONCER mantienen cierto atractivo, dado que parte de ese movimiento suele trasladarse a los precios, impactando positivamente en el ajuste de estos títulos. Así, además de ofrecer protección contra la inflación, brindan una cobertura indirecta ante eventos cambiarios”, explicó.
Respecto a las inversiones, Ledesma destacó que la opción entre una estrategia de CER o vinculada al dólar dependerá del perfil, del horizonte y de los objetivos de cada inversor. “Para quienes buscan obtener rendimientos reales elevados en un entorno de estabilización, consideramos que la curva CER representa una oportunidad más atractiva. Por el contrario, aquellos inversores con una perspectiva más cautelosa sobre la dinámica cambiaria podrían optar por instrumentos atados al dólar oficial como cobertura”.
Con miras hacia las elecciones, es probable que el mercado busque indexar los pesos, ya sea mediante cobertura inflacionaria o devaluación. Así, la alternativa se centra en posicionarse en bonos CER o en certificados dólar linked.
La curva dólar linked ofrece rendimientos positivos y crecientes hacia los vencimientos más prolongados, desde niveles cercanos al 3% y 4% en el corto plazo hasta alcanzar aproximadamente el 10% o 11% en los títulos de más larga duración.
Al comparar ambas curvas, la decisión depende de las expectativas sobre la inflación y la devaluación: mientras los bonos CER proporcionan una tasa real respecto a la inflación, los dólar linked incorporan una tasa al movimiento del tipo de cambio oficial. Por ende, la elección entre ambas queda determinada por cuál variable —inflación o dólar oficial— mostrará una mayor dinámica en el transcurso de la inversión.
Matías Ballestrín, jefe de inversiones de Banco Piano, subrayó que la selección entre bonos CER y dólar linked depende del perfil del inversor y de su objetivo. “Si se requiere cobertura puntual, tal vez el dólar linked sea preferible. Sin embargo, para un inversor de mediano plazo interesado en una estrategia de portafolio, creo que los bonos CER son una mejor opción, ya que muchas veces el dólar linked reacciona a un evento de ajuste de tipo de cambio y puede ser inferior a dicho ajuste debido a una percepción de riesgo más alta. En cambio, en CER se presenta más estabilidad y menos volatilidad”, aclaró Ballestrín.
Finalmente, Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex Valores, destacó que el mercado es bastante reticente a extender la duración en CER. Según Yarde Buller, esta resistencia está relacionada con un considerable riesgo de valuación si el Banco Central endurece la política monetaria antes de las elecciones. “Esto provoca que la curva quede demasiado plana hacia mediados de 2027 y que el tramo largo opere con tasas forward que no compensan el riesgo de un fuerte incremento de las tasas el año próximo”, comentó.
En consecuencia, Yarde Buller prefirió los bonos más cortos en CER y los duales en dólares. “Hoy en CER preferimos significativamente el tramo corto, mientras que para vencimientos posteriores a la elección nos inclinamos por los bonos duales CER y dólar-linked de 2028, que operan con spreads considerablemente altos sobre una TAMAR que ya es positiva en términos reales”, agregó.
El mercado pronostica una inflación que seguirá desacelerándose, aunque a un ritmo moderado. Por lo tanto, el futuro de la tasa real (medida en la curva CER) estará condicionado por la velocidad de la desinflación, la política monetaria y el riesgo argentino.
En un entorno de menor inflación y mayor confianza, los rendimientos reales requeridos por el mercado podrían disminuir, mientras que un deterioro en las expectativas podría contrarrestarlo.
La inflación ya evidenció una marcada desaceleración durante el segundo trimestre de 2026, después de alcanzar un pico de 3,4% mensual en marzo. A partir de ese máximo, el incremento de los precios comenzó a moderarse: 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio, aunque repuntó levemente a 2,1% en julio y descendió a 1,7% en agosto.
De esta forma, el IPC mensual muestra una reducción significativa desde el máximo de marzo, con la inflación de agosto en su nivel más bajo de la serie mostrada. En términos anuales, la inflación también continuó descendiendo, aunque de manera más gradual.
Fernando Menéndez, analista de renta fija soberana de Research Mariva, coincidió en que la reciente corrección de la deuda en pesos llevó a que los bonos CER de mayor duración operen con tasas reales superiores al 10%. A pesar de las tasas más altas, Menéndez considera que tanto los bonos CER como los dólar linked son atractivos. “A las cotizaciones actuales, no observamos una diferencia significativa entre CER y dólar linked en la parte larga de la curva. Al comparar la curva CER pura con la curva dólar linked, ambas se encuentran relativamente alineadas en el tramo largo, mostrando valoraciones similares. Sin embargo, en el tramo corto, se nota una mayor divergencia entre ambas curvas, en buena medida debido a la activa intervención del Banco Central en el mercado de dólar linked”, comentó.
De cara a los próximos meses y al año electoral de 2027, desde Research Mariva creen probable que el Gobierno busque mantener tasas reales positivas para contener presiones cambiarias, incluso en un escenario de inflación a la baja. En este contexto, los instrumentos vinculados a tasa flotante serían los más beneficiados.
“Dentro de los flotantes, consideramos atractivo el TMVE8, un bono dual TAMAR/dólar linked, que permite capturar un escenario de tasas reales positivas mediante su pata TAMAR, al tiempo que ofrece protección ante una eventual aceleración del tipo de cambio oficial a través de su segmento dólar linked. Esta combinación resulta especialmente interesante para enfrentar 2027, dado que brinda la oportunidad de mantener exposición a un carry elevado sin sacrificar protección frente a cambios en la dinámica cambiaria”, concluyó Menéndez.











