Este proyecto, denominado Atol Mamba, consiste en un dron monoplaza eléctrico capaz de despegar y aterrizar verticalmente sin necesidad de una pista específica. Se trata de un vehículo tripulado que presenta características innovadoras en su diseño.
El desarrollo de este dron está en una fase avanzada, habiendo realizado ya múltiples vuelos con ocupantes. El objetivo inmediato es incrementar su producción, dado que la invención tiene una notable proyección a nivel global.
A diferencia de las aeronaves tradicionales, estos drones están diseñados para elevarse y descender de manera autónoma utilizando sus hélices y motores eléctricos. La aeronave permite el transporte de una única persona y puede alcanzar velocidades de hasta 70 kilómetros por hora. Además, incorpora sistemas electrónicos que asisten al piloto durante el vuelo.
En cuanto a la seguridad, la aeronave ha sido equipada con un arnés de cuatro puntos, múltiples sensores redundantes, una celda de protección en la cabina y un paracaídas que puede ser desplegado para mitigar el descenso en situaciones de emergencia.
El Atol Mamba integra ocho motores eléctricos dispuestos en pares coaxiales, lo que significa que dos hélices comparten un mismo eje. Esta configuración le otorga la capacidad de generar el empuje vertical necesario para despegar desde cualquier superficie.
Un aspecto novedoso de su diseño es la propulsión, ya que cada motor cuenta con un suministro eléctrico independiente. Esto permite que, en caso de falla de uno de los propulsores, los motores restantes sigan operando, favoreciendo así el control del piloto y un descenso seguro.
El prototipo incluye una computadora de vuelo que procesa datos provenientes de diversos sensores relacionados con la posición, inclinación, altura y desempeño del sistema de propulsión. Esta información asiste al piloto para mantener la estabilidad del dron durante las diferentes fases del vuelo, permitiendo controlar la potencia para ascender o descender, la inclinación para moverse hacia adelante o atrás, y la dirección para girar.
A pesar de que la asistencia electrónica contribuye a la estabilización de la aeronave, no reemplaza la formación necesaria para operar un vehículo de estas características.
El peso del prototipo es de aproximadamente 115 kilos, con las baterías incluidas. Minimizar el peso es esencial para optimizar el rendimiento, aunque el diseño también debe mantener la resistencia adecuada para soportar las vibraciones, cargas mecánicas y las exigencias del vuelo.
El objetivo del invento es ofrecer una alternativa de movilidad aérea inédita, especialmente en áreas donde no existe infraestructura aérea convencional.
El proyecto comenzó hace algún tiempo, cuando sus integrantes aún estaban en la secundaria. A medida que avanzaron a la universidad, este grupo se dedicó al desarrollo de distintos prototipos, sumando la participación de profesionales y académicos que guiaron el proceso.
Estudiantes de diversas especialidades, como mecánica, electrónica, industrial y aeroespacial, han formado un equipo que ha progresado considerablemente en la creación de la empresa Atol Tech S.A. en este 2026.
La iniciativa cobró mayor impulso luego de una competencia relacionada con la NASA, donde algunos miembros del equipo tuvieron la oportunidad de conocer proyectos de aeronaves eléctricas tripuladas. Esto aceleró el proceso de desarrollo al desplazarse de un enfoque teórico hacia el diseño y la construcción de un vehículo propio.
Actualmente, el Mamba sigue en fase experimental, aunque sus creadores evalúan diversas aplicaciones, incluyendo actividades recreativas, competencias deportivas y misiones de rescate.
Uno de los principales retos para este tipo de vehículos eléctricos es la autonomía. En las pruebas iniciales, se confirmó que los vuelos tienen una duración de aproximadamente 20 minutos. La empresa busca alcanzar en el futuro una autonomía de entre 25 y 30 minutos por carga utilizando baterías de litio que sean fácilmente reemplazables en menos de dos minutos.












