Uno de los principales atractivos de la transacción es el volumen de activos que administra PPI, estimado en US$ 2.100 millones, con una base de clientes diversificada. La adquisición permitiría a VALO ampliar su presencia en el mercado financiero y generar sinergias operativas y comerciales.
El monto estimado se ubica en línea con antecedentes del sector, como la compra de InvertirOnline por parte de Banco Supervielle en 2018, cuando la entidad desembolsó US$ 38,5 millones.
Por el momento, VALO evitó pronunciarse sobre las versiones que circularon en los últimos días. Sin embargo, la compañía habría mantenido conversaciones directas con al menos tres importantes agentes de bolsa durante más de un año, en el marco de una estrategia de expansión que contempla distintas alternativas de adquisición.
Las negociaciones surgieron a partir de vínculos previos con sociedades de bolsa, aunque la empresa mantiene una postura cautelosa. Entre los antecedentes figura una operación con un grupo extranjero que habría alcanzado un avance cercano al 95%, pero que finalmente no llegó a concretarse.
La valuación de este tipo de negocios presenta particularidades dentro del mercado financiero argentino. A diferencia de una entidad bancaria internacional, el valor de una sociedad de bolsa o de un fondo común de inversión depende, entre otros factores, de la concentración de los activos administrados y de su relación con los productores de negocios.
En ese escenario, PPI se caracteriza por su orientación hacia clientes institucionales y cuenta con una aplicación desarrollada para operar en el mercado. No obstante, no se la considera una fintech, y el contexto actual presenta condiciones diferentes a las de años anteriores, con una menor cantidad de cuentas comitentes y múltiplos de valuación más bajos.
Entre las alternativas que se analizan también aparece la posibilidad de que la operación incluya el negocio de banca privada que PPI mantiene en Uruguay, bajo la marca Gletir. Sin embargo, no se informaron detalles que permitan confirmar si ese activo formará parte de una eventual adquisición.
Las estimaciones de mercado indican que, bajo un escenario económico menos favorable, el valor de la compañía difícilmente justificaría un precio superior a los US$ 55 millones. La cifra refleja las diferencias entre las expectativas de venta y las condiciones actuales del negocio financiero.
En ese contexto, también surge el interrogante sobre la conveniencia de concretar la operación ahora o esperar una mejora de las condiciones económicas. Una eventual reelección presidencial en 2027 y una mejora en la calificación crediticia de Argentina podrían modificar las perspectivas del mercado y elevar la valuación de la compañía hacia 2028.
Por ahora, el avance de la auditoría será determinante para establecer el valor definitivo de PPI y las condiciones de una posible compra por parte de VALO.












