Este ambiente favorable también se refleja en los activos emergentes, especialmente en los bonos argentinos. El Global 2030 (GD30) bajo la ley de Nueva York ha aumentado un 0,1%, alcanzando los USD 86,68, mientras que el Global 2035 (GD35) sube un 0,2% situándose en USD 75,85. Por su parte, el Global 2041 (GD41), que tiene una mayor duración, avanza un 0,3%, alcanzando los 70,25 dólares.
Este ajuste en los precios se traduce en una reducción de las tasas de retorno de estos títulos públicos, lo cual se ve reflejado en una disminución de siete puntos en el riesgo país, que a las 10:20 horas se ubicó en 504 puntos básicos, la cifra más baja desde el 11 de mayo. Cabe recordar que el riesgo país alcanzó un mínimo de 2026 el 28 de enero, cuando llegó a 481 puntos.
La actividad financiera en el país reanudó sus operaciones tras el feriado por la Revolución de Mayo, con la mirada puesta en una importante licitación de bonos del Tesoro en pesos esta semana y en el cierre mensual de carteras de inversión, en un contexto de abundante liquidez en dólares.
Para fomentar la estabilidad de la deuda pública, el directorio del FMI (Fondo Monetario Internacional) ha aprobado recientemente la segunda revisión del programa vigente con Argentina, lo que conlleva un desembolso adicional de 1.000 millones de dólares.
“Será clave seguir de cerca la evolución de la deuda soberana en dólares en un contexto todavía atravesado por la volatilidad geopolítica vinculada al Estrecho de Ormuz. Con una próxima licitación del Tesoro programada para este miércoles, se vencen aproximadamente 11 billones de pesos (equivalentes a unos USD 7.860 millones)”, señaló Portfolio Personal Inversiones.
Se destacó que “el agro sumó velocidad y el Banco Central responde con más compras. La principal explicación detrás de la aceleración reciente se debe a la liquidación del agro, que ha comenzado con la cosecha gruesa”.
Los operadores están atentos a las cifras de exportaciones que alimentan el mercado de cambios y están evaluando la mejora en las reservas netas del banco central, para determinar el nivel de solvencia del Gobierno.
“La liquidación de la cosecha gruesa, el crédito en dólares y las emisiones offshore de deuda han permitido al banco central aumentar la compra de reservas, que en los últimos días ha subido a casi 150 millones de dólares promedio diario, cuando mayo comenzó en niveles promedios de 50 millones”, comentó Roberto Geretto, analista de Adcap Grupo Financiero.
“Por el momento, el contexto de dólar calmo parece seguir, aunque existen interrogantes para la segunda mitad del año”, añadió.
“El Banco Central necesita urgentemente aumentar sus reservas internacionales. El mercado financiero respira ante la promesa de mayor estabilidad. El flujo agropecuario será fundamental para mantener la ‘pax’ cambiaria y la disminución de la inflación durante 2026”, reportó Wise Capital.
“El Banco Central reconoció que la demanda de dinero transaccional fue menor a lo esperado, lo que obliga al Tesoro a esterilizar cualquier emisión monetaria. El riesgo es que la dinámica monetaria se vuelva más susceptible a crisis de confianza”, indica un informe de Research Mariva.
“La mejora en los términos de intercambio podría respaldar la estrategia general: los precios más altos del petróleo fortalecen la posición externa de Argentina y favorecen la acumulación de reservas. Con el tiempo, un balance más robusto del banco central podría ayudar a mitigar las presiones inflacionarias derivadas de la crisis petrolera inicial”, evaluaron los analistas de Mariva.
Por su parte, los bonos del Tesoro de EE. UU. anotaron la semana pasada rendimientos que no se veían en casi dos décadas.
El viernes, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años alcanzó el 5,2%, el más alto desde 2007, impulsado por la preocupación por el aumento continuo de precios derivado del conflicto con Irán. La insostenibilidad de las finanzas públicas y el temor a un incremento en las tasas de interés también han llevado a una liquidación masiva de estos bonos por parte de los inversores, donde la rentabilidad aumenta cuando los precios de los bonos disminuyen. Este martes, el Treasury a 30 años ofrece un rendimiento del 5,01% anual.
“En lo que respecta a la volatilidad global, el aumento de tasas ya no es solo un fenómeno de Estados Unidos; los bonos soberanos están cayendo en todo el mundo por temor a una inflación más persistente”, comentó Mariano Sardáns, presidente ejecutivo de la gerenciadora de patrimonios FDI.
“Hay una irracionalidad en el mercado que sigue confiando en que el conflicto en Medio Oriente está llegando a su fin y ese arco se va reduciendo (…) Argentina podría beneficiarse del nuevo orden geopolítico por su alineación con Occidente”, añadió.
“Argentina se mueve a dos velocidades”, observó Julián Neufeld, economista en la Fundación Libertad y Progreso. “El frente externo avanza rápidamente impulsado por los sectores extractivos -petróleo y minería- (…) Mientras tanto, el estancamiento en la actividad industrial se traduce en una menor demanda de importaciones de insumos y bienes de capital.”











