Entre las alternativas que se están considerando dentro de la central obrera destaca la posibilidad de implementar una semana de protestas escalonadas, un plan que contempla acciones de fuerza alternadas entre diferentes gremios. Esta propuesta aún está en debate, pero ha comenzado a ganar terreno en medio de la discusión sobre la viabilidad que podría tener un nuevo paro general.
Según se ha conocido, la CGT iniciará este miércoles una serie de encuentros con diversas confederaciones sindicales vinculadas a la industria, el transporte, los puertos, los medios de comunicación y la alimentación. Durante estas reuniones se evaluará tanto el enfoque político como jurídico de la reglamentación de la reforma laboral y las posibles respuestas que podría impulsar la central obrera.
La semana siguiente, se llevará este debate al Consejo Directivo, que será el encargado de determinar los próximos pasos a seguir. La conducción, liderada por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, considera que el debate todavía está abierto.
La presentación ante la OIT también será parte del análisis. Desde la central obrera sostienen que la visita a Suiza reforzó sus críticas al impacto de las nuevas normativas laborales y sostienen que ahora es crucial encontrar la manera de trasladar este debate al ámbito local. “En Ginebra logramos que la OIT nos reconozca los problemas que hay con las leyes laborales en el país y ahora va a haber que analizar cómo seguimos”, manifestaron.
La discusión acerca de las medidas de fuerza ha puesto de relieve las diferencias tácticas en el seno de la CGT. La facción más radical, que incluye a la UOM, La Fraternidad y el sindicato de Gastronómicos, ha estado promoviendo la convocatoria a un paro general de 36 horas. Sin embargo, otros en la conducción consideran que el contexto actual no es propicio para una medida de tal envergadura, ya que su impacto podría ser limitado.
Entre las opciones que se manejan está la coordinación de acciones de fuerza escalonadas entre distintos gremios. La meta sería mantener la presión sobre el Gobierno durante varios días sin recurrir de inmediato a un paro general, similar a lo que ocurrió en Francia en rechazo a la reforma jubilatoria impulsada por Emmanuel Macron.
Sin embargo, esta opción enfrenta desafíos. Dado que se trata de conflictos sectoriales, el Gobierno podría apelar a la conciliación obligatoria y suspender temporalmente las medidas. Además, la reglamentación de la reforma laboral ha ampliado las actividades consideradas esenciales, lo que obligaría a muchos sindicatos a mantener una parte significativa de los servicios incluso durante las protestas.
Al mismo tiempo, la batalla judicial seguirá su curso. Desde la central obrera anticiparon que los próximos planteos ante los tribunales no serán impulsados de manera institucional por la CGT, sino que serán presentados por cada gremio de manera individual. “Contra el decreto habrá muchas cautelares pedidas individualmente por los distintos sindicatos”, señalaron.
Mientras la CGT decide su plan de acción, este martes se llevará a cabo una conferencia de prensa anunciada por uno de los sectores más críticos del Gobierno. Pablo Moyano liderará el encuentro, acompañado por Julio Sosa, presidente de la Sección Ferroviaria Global de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) e integrante de la conducción de La Fraternidad.
La actividad iniciará a las 9.30 en la sede situada sobre Hipólito Yrigoyen al 1900 y se centrará en la situación laboral y sindical en Argentina. Según informaron los organizadores, también se abordarán las consecuencias de la reglamentación de la reforma laboral, el deterioro social y las sanciones aplicadas al sindicato ferroviario.
La conferencia se enmarca en una reunión internacional de la ITF que reúne a líderes ferroviarios de distintos países, durante la cual se examinarán las condiciones del sector en Argentina, el financiamiento de la actividad y el impacto de las políticas oficiales sobre el mundo del trabajo.












