La Scaloneta también tiene un modelo a seguir en esta España finalista, no solo en su estilo de juego, sino también en su actitud ante Francia, considerado por muchos como el mejor equipo del torneo. La selección española nunca se sintió inferior; tenía dos caminos posibles: aferrarse a su identidad o cambiar su filosofía para jugar a la defensiva. De la Fuente eligió el primero y su decisión sorprendió a los franceses, quienes no pudieron imponer su juego durante todo el encuentro.
Es innegable que España ha demostrado ser un gran equipo, habiendo llegado al partido en Dallas con un invicto de 36 partidos. Sin embargo, enfrentarse a un rival de la talla de Francia siempre genera dudas. Desde el inicio del partido, España tomó la iniciativa, presionando y obligando a los galos a jugar de manera incómoda, eliminando los espacios que son esenciales para Mbappé y Dembelé, quienes cayeron en posición adelantada en varias ocasiones.
Francia se caracteriza por no ser un equipo que maneje la posesión del balón. Su fortaleza radica en atacar rápidamente y aprovechar los espacios. Sin embargo, sufrió ante la presión ejercida por Rodri, respaldado por la constante actividad de Fabián Ruiz. España logró recuperar numerosos balones en el campo rival. A pesar de que la ventaja se originó a raíz de un penalti cuestionable cometido por Lucas Digne sobre Lamine Yamal, la acción del juvenil del Barcelona al anticiparse a una pelota aparentemente perdida resultó clave. El penal fue ejecutado con precisión por Mikel Oyarzabal en el minuto 22.
En la segunda mitad, la desesperación se apoderó de Francia al darse cuenta de que España estaba teniendo una noche excepcional. Recordando encuentros previos como el 5-4 en Stuttgart por la Nations League y el 2-1 en Múnich en la Eurocopa, España no solo intensificó su presión, sino que también mostró una circulación del balón ordenada y probó su paciencia en el manejo del juego. Francia, una vez más, no está diseñada para recuperar el balón y pasó larga parte del segundo tiempo corriendo detrás de él. ‘Sabíamos que la posesión era una de las claves para acercarnos a la final’, comentó Pedro Porro, quien marcó el segundo gol tras una combinación con Dani Olmo.
Las decisiones estratégicas del técnico De la Fuente también fueron significativas, como dejar a Pedri en el banquillo y optar por Porro en vez de Marcos Llorente y por Álex Baena en lugar de Nico Williams. Estas elecciones resultaron acertadas, y hay un dato aún más alentador para España: llegó a la final en Nueva Jersey sin haber necesitado la destacada actuación de Lamine Yamal, que aún no se encuentra en plena forma física.
El encuentro finalizó con ovaciones que resonaban en las tribunas. Un frustrado Mbappé, que solo realizó un disparo a puerta, estuvo muy cerca de ser expulsado por acumulación de faltas. Las expresiones de Deschamps, quien no continuará en su cargo, dejaron entrever la rendición ante una España que supo dominar al gran favorito.
‘Fui jugador profesional durante 15 años e internacional en todas las categorías menos en la Absoluta. He vivido europeos, Juegos Olímpicos y he tenido compañeros que formaron parte del último Mundial de Qatar. Si alguien en España conoce el presente y futuro del fútbol español, soy yo. Si aun así hay quienes piensan que tengo poca experiencia… Con esta trayectoria, asumo el mando de la Selección’, dijo De la Fuente al momento de asumir en diciembre de 2022, frente a las críticas que llovían en abundancia.
Más de tres años después, el que fue considerado una apuesta arriesgada está nuevamente en una final de la Copa del Mundo. Sin revanchas ni resentimientos, De la Fuente sonríe, y mientras se analizan los motivos de su éxito, el entrenador, que ya obtuvo la Nations League 2023 y la Eurocopa 2024, apenas se toma un momento para resumir su situación actual: ‘Esto es lo más parecido a la felicidad’, comentó con sencillez antes de entrar al vestuario de los ganadores.












