Los logros recientes de Karius son evidentes: a sus 33 años, disputó 30 partidos de liga en la campaña 2025-26, su mejor registro desde aquella fatídica final en Kiev. Esta destacada actuación lo convirtió en una de las figuras del título en la 2. Bundesliga, que permitió al club volver a la máxima categoría del fútbol alemán.
La noche del 26 de mayo de 2018 fue un punto de inflexión para Karius. En esa final, el equipo de Liverpool cayó 3 a 1 ante el Real Madrid, y él fue señalado como responsable de dos de los tres goles rivales. En el primero, un disparo de Karim Benzema, el balón rebotó en su pierna y terminó en la red. El segundo error ocurrió con un tiro lejano de Gareth Bale que no pudo detener, lo que contribuyó a la tristeza del equipo y la afición.
El único gol de Real Madrid en el que Karius no tuvo culpa fue el impresionante gol de chilena de Bale. Esta actuación desastrosa llevó a su carrera a un camino de retroceso, alejado de la continuidad y del foco principal en el fútbol.
Jürgen Klopp, quien estaba al mando de Liverpool en ese entonces, afirmó que la actuación de Karius había estado “influenciada al 100%” por una conmoción cerebral, que se habría producido tras un codazo del defensor Sergio Ramos antes del primer error. Un examen posterior en el Massachusetts General Hospital validó este diagnóstico, aunque los médicos no pudieron identificar el momento preciso del impacto. A pesar de la explicación clínica, las repercusiones deportivas para el guardameta fueron inmediatas.
Poco después, Liverpool contrató a Alisson Becker, lo que relegó a Karius de manera definitiva. Durante tres temporadas, fue cedido entre el Beşiktaş de Turquía y el Union Berlín de Alemania, sin lograr consolidarse en ninguno de los dos clubes. Al regresar a Anfield, pasó sus últimos meses de contrato como cuarto o quinto portero, sin haber jugado un solo partido oficial desde aquella final terrible.
En su etapa en Estambul, Karius describió, según testimonios recogidos, el momento en que llegó a tocar fondo. “Hasta ese momento, mi carrera había ido en ascenso constante. De repente me desplomé, todo el camino hasta el fondo”, recordó. El arquero también reflexionó sobre cómo su caída no se limitó al ámbito deportivo. “Perdí las ganas de entrenar, de jugar. Me sentía vacío”, comentó.
Karius contó que buscó apoyo en su círculo cercano, pero la respuesta se centraba en aspectos superficiales de su vida: jugaba en un gran club, vivía en un buen apartamento y recibía un salario elevado. “No me importaba nada de eso. Me sentía miserable y sentía que no había nadie que pudiera ayudarme a salir de ese pozo”, confesó.
En otra entrevista con el grupo alemán Funke Media Group, también expresó su sensación de incomprensión. “Durante esa etapa, sentí que nadie me entendía”, precisó. Reconoció que había días en los que se forzaba a sí mismo a ir a entrenar y, a veces, simplemente se obligaba a llegar al trabajo.
Después de dejar Liverpool como agente libre, Karius firmó con el Newcastle United en septiembre de 2022 como arquero suplente. Su verdadera recuperación deportiva comenzó en enero de 2025, cuando se unió al Schalke 04 y se convirtió en una figura clave para el ascenso del club alemán como campeón de la segunda división.
Después de años marcados por la inestabilidad y el lastre emocional que le dejó la final de Kiev, la carrera de Karius encontró un renovado impulso tras su llegada al Schalke 04. En este equipo, no solo recuperó la confianza que había perdido, sino que también se reafirmó como un pilar fundamental en la alineación titular.
Durante la temporada 2025/26, a los 33 años, disputó 30 partidos de liga, logrando así su mayor continuidad desde 2018 y consolidándose como una de las grandes figuras del equipo. Su destacada actuación como arquero fue vital para que el Schalke 04 se consagrara campeón de la 2. Bundesliga, asegurando su esperado regreso a la máxima categoría del fútbol alemán.












