Las proyecciones contrastan con las expectativas relevadas a comienzos de julio por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que preveía un crecimiento trimestral del 0,6%.
Durante el primer trimestre, la economía había mostrado una expansión del 0,7% frente al trimestre anterior y un crecimiento interanual del 2,3%, según los datos oficiales.
El próximo 6 de agosto se conocerá una nueva edición del REM, mientras que las cifras oficiales correspondientes al PBI del segundo trimestre serán difundidas el 17 de septiembre.
Las proyecciones privadas coinciden en que la actividad económica habría retrocedido entre abril y junio. Entre los factores señalados figuran el menor desempeño de la industria, la construcción y el comercio, sectores que habrían incidido en la desaceleración de la economía.
Algunas estimaciones ubican la contracción trimestral en torno al 0,5%, mientras que otras la proyectan cerca del 1%. También existen previsiones que, pese a la caída respecto del trimestre anterior, mantienen un crecimiento interanual moderado.
Los análisis sostienen que la actividad económica sorprendió por debajo de las expectativas durante el segundo trimestre y que el crecimiento acumulado del primer semestre se ubicaría por encima del 1,5%, aunque por debajo de las previsiones que se manejaban para el conjunto del año.
Según esas evaluaciones, el desempeño económico continúa mostrando marcadas diferencias entre sectores. Mientras la actividad vinculada al agro, la minería y la energía mantiene una evolución positiva, el resto de los rubros presenta un escenario de estancamiento o retroceso.
En ese contexto, la construcción aparece entre las actividades más afectadas, reflejando una dinámica desigual dentro de la economía.
Los informes también advierten que esta situación impacta sobre el mercado laboral. De acuerdo con los análisis, el empleo privado formal continúa mostrando debilidad, mientras que buena parte de los nuevos puestos de trabajo corresponden a modalidades independientes o informales, con ingresos inferiores a los de los empleos registrados.
Entre los factores que explicarían la falta de una recuperación más amplia se menciona el menor dinamismo de la demanda interna, además de las dificultades que enfrentan sectores sensibles al tipo de cambio, como la construcción.
Al mismo tiempo, otra estimación privada calcula una caída desestacionalizada del 0,6% respecto del primer trimestre y una disminución interanual del 0,8% para el período.
En contraste, las exportaciones habrían sido el principal sostén de la actividad durante el trimestre, con un crecimiento interanual del 19,6%, compensando parcialmente la retracción del consumo y de la inversión, junto con una disminución de las importaciones.
En términos sectoriales, los bienes mantendrían un desempeño relativamente favorable, mientras que los servicios y los impuestos sobre los productos reflejarían una evolución menos positiva.
Este escenario económico coincide con un mercado laboral que continúa mostrando escasos avances. De acuerdo con las últimas proyecciones del REM, la tasa de desocupación del segundo trimestre se ubicaría en el 7,7% de la Población Económicamente Activa, un incremento de 0,1 punto porcentual respecto de la estimación previa y una baja de igual magnitud en comparación con el mismo período de 2025, en caso de confirmarse los datos oficiales.












