Este miércoles, los precios del crudo registraron movimientos y se mantuvieron cerca de los valores más altos de las últimas dos semanas. El Brent cotizó alrededor de los 89 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se ubicó cerca de los 83 dólares.
El estrecho de Ormuz continúa como el principal foco de atención para los operadores. Antes del inicio del conflicto, por esa vía circulaba aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. Por eso, cada avance o retroceso en las conversaciones entre Washington y Teherán repercute sobre las expectativas del mercado.
Desde Estados Unidos se aseguró que las exportaciones de petróleo desde Medio Oriente recuperaron niveles similares a los registrados antes del inicio de las hostilidades. El secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, sostuvo que los flujos volvieron a niveles normales luego de la coordinación militar con países aliados para facilitar el transporte de crudo por Ormuz y del aumento en la utilización de oleoductos y terminales alternativos.
Según Wright, durante la última semana se exportaron desde la región del Golfo Arábigo unos 15 millones de barriles diarios, con un máximo de 20 millones el domingo, por encima del promedio registrado antes del conflicto.
Sin embargo, los datos sobre el tránsito marítimo muestran una situación diferente. Durante la semana pasada, 84 embarcaciones atravesaron el estrecho, incluidas nueve el domingo, frente a más de 100 cruces diarios registrados antes del conflicto.
Estimaciones sobre los flujos de petróleo también ubican el volumen que atraviesa actualmente Ormuz en unos 4 millones de barriles diarios, por debajo de los 9 millones que, según las autoridades estadounidenses, estarían transitando por la zona.
Una parte de la diferencia podría explicarse por el mayor uso de rutas alternativas. Países productores de la región incrementaron la utilización de sus oleoductos para evitar el estrecho. Arabia Saudita, por ejemplo, habría desviado más de 5 millones de barriles diarios a través de su oleoducto Este-Oeste hacia el Mar Rojo.
De esta manera, una parte importante de la producción de Medio Oriente continúa llegando a los mercados internacionales mediante vías alternativas, aunque el tránsito directo por Ormuz permanece por debajo de los niveles previos al conflicto. Esa situación mantiene la incertidumbre sobre la capacidad de abastecimiento.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán también continúan trabadas por diferencias respecto de las condiciones necesarias para normalizar el tránsito. Irán reclama, entre otras cuestiones, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, el fin de las sanciones, la retirada de tropas de Estados Unidos y el pago de reparaciones. La administración estadounidense rechazó esas condiciones y planteó, a su vez, exigencias de compensación a Irán.
Si bien Pakistán manifestó expectativas favorables respecto de la posibilidad de alcanzar un entendimiento, los nuevos episodios de violencia volvieron a poner en duda una resolución rápida.
La importancia de Ormuz para el transporte internacional de petróleo y gas natural licuado hace que cualquier modificación en las negociaciones tenga un impacto inmediato sobre las cotizaciones. A esto se sumaron nuevos incidentes en el Mar Rojo y el Golfo de Omán, dos rutas relevantes para el comercio internacional.
En los últimos días, un ataque contra un buque de carga en el estrecho de Bab el-Mandeb provocó seis muertes, en los primeros fallecimientos vinculados con ataques contra la navegación en el Mar Rojo en más de un año. El episodio se produjo después de que los hutíes de Yemen anunciaran el 20 de julio un bloqueo naval contra Arabia Saudita en el Mar Rojo, tras el colapso de la tregua en el conflicto yemení.
En paralelo, el Comando Central de Estados Unidos informó que un helicóptero de la Armada lanzó dos misiles contra un buque portacontenedores que, según la versión estadounidense, intentaba atravesar el bloqueo a los puertos iraníes en el Golfo de Omán. El ataque dejó fuera de funcionamiento los sistemas de dirección y propulsión de la embarcación.
Los nuevos ataques incrementaron las preocupaciones sobre una posible escalada regional y redujeron el optimismo generado inicialmente por la posibilidad de un acuerdo para reabrir el tránsito por Ormuz.
Otro factor que comienza a ser seguido de cerca por el mercado es la evolución de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos (SPR), utilizada para amortiguar las interrupciones de suministro derivadas del conflicto.
Según datos del Departamento de Energía estadounidense, las reservas disminuyeron en 6,1 millones de barriles durante la última semana y quedaron en 298,7 millones, por debajo de los 300 millones.
En marzo, la administración de Donald Trump había ordenado liberar 172 millones de barriles de la reserva como respuesta a las interrupciones provocadas por el enfrentamiento con Irán.
Mientras las negociaciones sobre Ormuz continúan, los ataques contra rutas marítimas estratégicas, las diferencias entre las cifras oficiales de Estados Unidos y las estimaciones sobre el tránsito efectivo de crudo y el descenso de las reservas estratégicas mantienen la incertidumbre sobre el abastecimiento y sostienen una prima de riesgo en el mercado petrolero.












