La discusión tiene como uno de sus principales puntos la suspensión de las PASO. El antecedente inmediato es la decisión del Congreso de suspenderlas durante 2025 mediante la Ley 27.783. La Cámara Nacional Electoral, además, ha planteado la necesidad de que las agrupaciones definan con anticipación los mecanismos internos para seleccionar candidaturas cuando no rige el sistema de primarias.
En el oficialismo consideran que el escenario todavía puede modificarse antes de fin de año. La conducción política encabezada por Javier Milei, Karina Milei y los hermanos Menem sostiene la necesidad de avanzar con cambios en las reglas electorales, aunque dentro del propio espacio existen dudas sobre la posibilidad de reunir los votos necesarios para aprobar una nueva suspensión de las PASO.
La negociación con los gobernadores ocupa un lugar central. Los mandatarios provinciales mantienen intereses diferentes y, en varios casos, priorizan sus propios calendarios electorales y las posibilidades de reelección. Esa situación abre un espacio de negociación con el Gobierno nacional, aunque la posición de cada provincia depende de su situación política particular.
Santa Fe aparece como uno de los distritos donde el escenario presenta mayores diferencias. Maximiliano Pullaro manifestó que no tendría inconvenientes en convocar a elecciones bajo el esquema que impulsa el oficialismo. En Chubut, Ignacio Torres decidió prescindir de las PASO a nivel provincial y no mantiene una posición contraria respecto de una eventual modificación del sistema nacional.
En Tierra del Fuego, Gustavo Melella busca avanzar con una reforma de la Constitución provincial como parte de su estrategia para competir por un nuevo mandato. Al mismo tiempo, el gobernador fortaleció sus vínculos con la Jefatura de Gabinete a partir de la agenda relacionada con Malvinas.
Dentro del Gobierno, Santiago Caputo permanece al margen de las negociaciones principales. Su disputa política con Karina Milei y los Menem continúa y existen distintas versiones sobre eventuales movimientos electorales futuros vinculados con dirigentes provinciales y con figuras externas a la política tradicional. Desde su entorno, sin embargo, rechazan esas versiones.
En paralelo, algunos dirigentes que anteriormente se mostraban contrarios a suspender las PASO comenzaron a analizar alternativas. Gisela Scaglia planteó la posibilidad de respaldar una reforma electoral si el Gobierno acepta modificaciones sobre la propuesta original. Esa posición coincide en algunos aspectos con las posturas de Cristian Ritondo y Jorge Macri.
El escenario genera una diferencia con la postura de Mauricio Macri, fundador del PRO. Mientras algunos dirigentes del partido buscan alcanzar un acuerdo con el Gobierno nacional, existen sectores que anteriormente defendían la continuidad de las PASO y ahora modificaron su posición.
La Unión Cívica Radical atraviesa una situación similar. Las posiciones de sus gobernadores y dirigentes territoriales no siempre coinciden con las de los convencionales y otros referentes partidarios. Maximiliano Abad impulsa un entendimiento amplio que permita fortalecer al radicalismo en los distritos, mientras que los gobernadores Maximiliano Pullaro, Alfredo Cornejo y Carlos Sadir enfrentan escenarios diferentes en sus respectivas provincias.
Una eventual nueva convención radical podría expresar una correlación de fuerzas diferente de la que existió en Gualeguaychú, donde el partido acordó una alianza con Mauricio Macri. En ese debate, Ernesto Sanz se mostró partidario de una alianza con el socialismo y la Coalición Cívica, incluso si se tratara de un espacio minoritario. Dentro del PRO, esa alternativa es considerada por algunos dirigentes como de difícil concreción.
La discusión sobre las PASO también está atravesada por las características del oficialismo. El mecanismo de primarias podría funcionar como una instancia para ordenar distintas fuerzas y acuerdos electorales, aunque actualmente no existe dentro de La Libertad Avanza una competencia interna comparable a la que hubo en otros espacios políticos.
El escenario es diferente al de 2015, cuando Mauricio Macri concentraba el liderazgo de una coalición que incluía a gobernadores e intendentes y que utilizó las PASO como mecanismo de competencia interna. En el caso del oficialismo actual, una primaria podría servir para canalizar sectores aliados y dirigentes vinculados al Gobierno, pero requeriría modificaciones en la estructura y eventualmente en la denominación de la coalición.
Mientras continúan las conversaciones, el Gobierno debe reunir las mayorías parlamentarias necesarias para modificar el régimen electoral. La Constitución establece que los proyectos que modifiquen el régimen electoral y de partidos políticos deben ser aprobados por mayoría absoluta del total de los miembros de ambas cámaras del Congreso.
Por ahora, la negociación permanece abierta y combina los intereses de la Casa Rosada, los gobernadores y los distintos espacios opositores. El resultado dependerá de los acuerdos que puedan alcanzarse sobre las PASO y sobre el resto de las modificaciones al sistema electoral.












