La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 1126/2026, publicado este miércoles en el Boletín Oficial. La norma establece que los incrementos pendientes comenzarán a aplicarse a partir del 1° de noviembre de 2026.
La actualización alcanza a los Impuestos sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), correspondientes a distintos períodos de 2024 y 2025 y al primero y segundo trimestre de 2026. La postergación comprende la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
Según los fundamentos de la medida, el Poder Ejecutivo justificó la decisión en el objetivo de continuar promoviendo el crecimiento de la economía dentro de un esquema de sostenibilidad fiscal.
El sistema vigente establece que los montos fijos de estos tributos deben actualizarse trimestralmente de acuerdo con la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC. Sin embargo, el Gobierno viene aplicando parte de esos incrementos y aplazando otros.
El calendario anterior establecía que los aumentos pendientes comenzaran a regir el 1° de octubre. Con el nuevo decreto, el inicio de la actualización fue desplazado un mes, hasta noviembre.
La medida implica que durante octubre no se aplicará el incremento tributario que estaba previsto sobre los combustibles. Esto, de todos modos, no supone que los precios de la nafta y el gasoil permanezcan necesariamente sin modificaciones, debido a que también están determinados por los costos y las decisiones comerciales de las empresas petroleras.
La nueva postergación se produce además en un escenario de mayor volatilidad en los mercados internacionales de energía, en medio de las presiones sobre los precios del petróleo vinculadas con el conflicto en Medio Oriente.
El decreto también establece un tratamiento diferencial para el gasoil destinado a determinadas zonas del país. El esquema alcanza a Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además del partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
La decisión forma parte de una serie de postergaciones aplicadas por el Gobierno desde 2025 sobre los aumentos derivados del mecanismo de actualización de los impuestos. Las demoras en la aplicación plena de los incrementos tuvieron impacto sobre la recaudación tributaria.
De acuerdo con estimaciones de Economía y Energía, las postergaciones realizadas durante 2025 representaron una pérdida de ingresos fiscales cercana a los 2.326 millones de dólares. Por su parte, el Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (GERES) calculó que desde 2021 se dejaron de recaudar unos 11.232 millones de dólares por el impuesto a los combustibles, de los cuales alrededor de 5.939 millones corresponden al período iniciado en diciembre de 2023.
Otra estimación de Economía y Energía ubica la pérdida de recaudación desde 2021 en torno a los 11.000 millones de dólares y en aproximadamente 5.700 millones desde diciembre de 2023.
Con el Decreto 1126/2026, el Gobierno vuelve a diferir parte de la actualización de los impuestos a los combustibles. De esta manera, octubre comenzará sin la aplicación del incremento tributario que estaba previsto para las naftas y el gasoil.












