Uno de los principales puntos señalados por referentes del sector es la necesidad de volver a poner el foco en los costos de producción. Durante los últimos años, las decisiones empresariales estuvieron atravesadas en buena medida por cuestiones financieras, pero ahora el desafío consiste en producir de manera más eficiente y con menores costos.
La logística aparece entre los problemas más relevantes. El traslado de la producción y los tiempos de descarga en los puertos son considerados aspectos sobre los que todavía existe margen para mejorar, especialmente para reducir los costos que enfrenta la producción argentina.
Otro de los cambios que atraviesa la actividad está relacionado con la creciente importancia de Brasil dentro del negocio agropecuario regional. En las últimas dos décadas, la producción brasileña se multiplicó hasta alcanzar un volumen equivalente a tres veces el argentino, mientras que distintas empresas nacionales fueron ampliando su presencia en ese mercado.
Desde el sector destacan que Brasil logró desarrollar una dinámica de inversiones sostenidas, acompañada por políticas de los distintos gobiernos y un marco normativo nacional considerado más previsible. Esa combinación permitió acelerar inversiones y darle al negocio agropecuario una escala mayor.
La propiedad intelectual vinculada a las semillas también aparece como uno de los temas pendientes para la Argentina. La normativa vigente sobre esta materia se remonta a la década de 1970, cuando la producción de soja tenía una dimensión muy inferior a la actual.
El planteo del sector es que una actualización regulatoria permitiría incorporar nuevas tecnologías y mejorar tanto los niveles de producción como la calidad de las semillas. En particular, se señala que el desarrollo de nuevas variedades requiere reglas que acompañen la evolución tecnológica y permitan sostener la competitividad internacional.
A pesar de estas dificultades, las perspectivas sobre el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas al agro son positivas. Uno de los ejes de trabajo está puesto en el mejoramiento genético y en la identificación de combinaciones de genes asociadas con características específicas de las plantas.
El desarrollo de estas herramientas permitiría avanzar hacia semillas más adaptadas a necesidades concretas, mediante la identificación de determinadas características genéticas y su posterior utilización para obtener variedades específicas.
En paralelo, la región mantiene condiciones que podrían favorecer una expansión de su participación como proveedor mundial de alimentos, debido a su disponibilidad de tierras productivas y a sus condiciones para desarrollar distintas actividades agropecuarias.
Para aprovechar ese potencial, el sector plantea que será necesario resolver los problemas que elevan los costos locales, mejorar la infraestructura y generar condiciones que permitan acelerar las inversiones y la incorporación de tecnología.
El objetivo, en ese escenario, es que la producción argentina pueda recuperar niveles de eficiencia que le permitan competir en mejores condiciones dentro del mercado internacional.












