Ciudad Abierta es una innovadora plataforma que centraliza información pública del área metropolitana y ofrece herramientas destinadas a que los residentes de Buenos Aires puedan presentar reclamos, sugerencias y participar en encuestas. La iniciativa fue lanzada recientemente por Jesús Rodríguez, economista y ex presidente de la Auditoría General de la Nación, junto a Marcelo Insúa, politólogo y empresario, quienes trabajaron durante aproximadamente un año con un equipo de desarrolladores en su creación. Esta propuesta opera de forma independiente respecto al gobierno porteño y tiene como objetivo organizar información que ya es pública, pero que frecuentemente se encuentra dispersa en diferentes organismos, documentos y bases de datos. “Nos proponemos con este instrumento revalorizar la política como medio para transformar la realidad, reconstruir la credibilidad social en las instituciones y tender a recrear la confianza social en la construcción de un futuro común”, expresó Rodríguez en el evento de lanzamiento. Uno de los componentes clave de Ciudad Abierta es la sección dedicada a los datos públicos, que reúne información sobre el organigrama del gobierno porteño, presupuestos desde 2007, proveedores y contrataciones, así como leyes y auditorías. Los creadores identificaron que el hecho de que una información sea pública no garantiza que sea fácil de encontrar o comprender. Para facilitar el acceso a estos datos, la plataforma cuenta con una herramienta de inteligencia artificial llamada “Gardelito”. De esta manera, los usuarios pueden indagar, por ejemplo, sobre cómo ha cambiado un presupuesto a lo largo de los años o buscar información específica de una ley o auditoría. “Los datos no sirven solamente para que los consulten, sino para que ustedes le pregunten a Gardelito las relaciones entre ellos”, aclaró Insúa. Los documentos originales están disponibles tanto en la plataforma como en los sitios de los organismos oficiales. El segundo eje de la plataforma es la participación, permitiendo a los vecinos registrar reclamos que se visualizan en un mapa principal. Este sistema clasifica las inquietudes en una taxonomía de cerca de 20 temas, como arbolado, iluminación y veredas, y utiliza el tipo de problema y la comuna donde ocurre para localizar a los funcionarios responsables. Según indicaron sus creadores, los reclamos pueden llegar a presidentes de juntas comunales, gerentes y directores, según el ámbito en cuestión. La intención es que los propios funcionarios accedan a la plataforma, consulten los problemas en su área y respondan directamente a los ciudadanos. El usuario puede optar por que su reclamo figure de manera anónima en el mapa por razones de seguridad, aunque el funcionario correspondiente recibe el nombre y apellido del reclamante. “Con esto buscamos que se tome con seriedad la impronta de reclamar”, comentó Insúa. Asimismo, se han establecido normas de uso que prohíben insultos y contenidos ofensivos. Esta herramienta está destinada exclusivamente a reclamos administrativos relacionados con problemas o servicios de la Ciudad, y no puede ser utilizada para denunciar delitos ni reemplaza una denuncia policial o judicial. El sistema también contempla un mecanismo de seguimiento. A los 30 días, se consulta al vecino si el problema fue resuelto; si no es así, el reclamo se reenvía a los responsables y continúa apareciendo en la página. “Queremos que el mapa refleje los problemas de la ciudad”, agregó Insúa. Además de ofrecer transparencia en la recopilación de datos, Ciudad Abierta tiene el objetivo de que los vecinos puedan cruzar información y observar problemas desde una perspectiva territorial. Durante la presentación, mostraron cómo el mapa puede incorporar diferentes capas, como información sobre pobreza y situaciones de calle. La plataforma también incluye un “Observatorio”, destinado a publicar análisis elaborados a partir de los datos disponibles, y ha comenzado a incluir espacios para organizaciones vecinales. Sin embargo, sus propios impulsores reconocen que el mayor desafío radicará en motivar a los ciudadanos a utilizar la herramienta. “Buscamos sumar servicios que no estén necesariamente vinculados con la participación cívica o política, sino que sean útiles para resolver problemas de la vida cotidiana y, al mismo tiempo, atraigan a los vecinos a la aplicación”, concluyeron los creadores de esta iniciativa.
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