El relevamiento reúne las estimaciones de 40 consultoras, entidades financieras y centros de investigación y proyecta la evolución del tipo de cambio oficial y de distintas alternativas de ahorro entre octubre de 2026 y marzo de 2027.
Para octubre, el REM estima una suba cercana al 2% para el dólar, mientras que en noviembre el incremento proyectado sería del 2,3%. En diciembre, el tipo de cambio oficial avanzaría otro 2,2%, por encima del 1,9% previsto para el plazo fijo tradicional y del 1,7% estimado para el plazo fijo UVA. De esta manera, durante el último trimestre de 2026 el dólar acumularía una variación proyectada del 6,4%.
El escenario cambiaría parcialmente a comienzos de 2027. Para enero, el plazo fijo tradicional tendría una variación estimada del 2%, frente al 1,9% proyectado para el dólar. En febrero, ambas alternativas registrarían un incremento cercano al 1,7%, mientras que en marzo el dólar volvería a ubicarse por encima del plazo fijo, con una suba estimada del 1,9%.
Al acumular las proyecciones hasta diciembre, el plazo fijo tradicional mostraría un rendimiento estimado del 6%, por debajo del 6,4% previsto para el dólar. Para el plazo fijo UVA, la variación proyectada durante ese período sería del 5,2%.
La diferencia también sería reducida al extender el cálculo hasta marzo de 2027. En ese caso, el REM proyecta una apreciación acumulada del 12,3% para el dólar, frente al 11,9% del plazo fijo tradicional y el 10,5% del UVA. Entre el dólar y el plazo fijo tradicional, la diferencia sería de apenas 0,4 puntos porcentuales.
El plazo fijo tradicional permite conocer de antemano la tasa de interés y el monto que se recibirá al vencimiento, aunque su resultado depende de la evolución de las tasas frente a la inflación y al tipo de cambio. El UVA, en tanto, sigue la evolución de los precios y cuenta con condiciones específicas de permanencia.
El dólar, por su parte, funciona como una alternativa de cobertura frente a una eventual aceleración del tipo de cambio. Las proyecciones del REM muestran, de todos modos, que ninguna de las tres opciones presentaría una diferencia amplia durante el período analizado.
El resultado dependerá de cómo evolucionen mes a mes variables como la inflación, las tasas de interés y el tipo de cambio. Por eso, las estimaciones del REM constituyen un escenario proyectado y no garantizan el rendimiento futuro de ninguna de las alternativas.












