La alternativa fue planteada durante un encuentro con inversores organizado por J.P. Morgan en Bangkok, en el marco de las reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Allí, el titular del Palacio de Hacienda reconoció que recibió consultas sobre cómo el Gobierno cubriría las necesidades financieras del próximo año si no consigue refinanciar los títulos Bonar.
Según lo expuesto ante los participantes, el equipo económico contempla la posibilidad de utilizar el intercambio de monedas con China como una herramienta para cubrir parte de esas obligaciones en caso de que la refinanciación no resulte viable.
En agosto, el Banco Central de la República Argentina renovó por cinco años el acuerdo de swap con el Banco Popular de China, por un monto equivalente a US$ 19.000 millones. Dentro de esa línea, el tramo activado asciende a US$ 5.000 millones. Sin embargo, la disponibilidad de esos fondos para afrontar pagos de deuda depende de las condiciones del acuerdo y de las decisiones que se adopten para su utilización.
Durante el encuentro, Caputo también se refirió al escenario político y a las inquietudes de los inversores sobre la continuidad del programa económico. El ministro señaló que se había prestado especial atención al componente político, en alusión a las próximas elecciones y a las perspectivas electorales del presidente Javier Milei.
La posibilidad de utilizar el swap chino volvió a cobrar relevancia luego de que el Gobierno evaluara otras alternativas para cubrir las necesidades financieras. En ocasiones anteriores, Caputo había mencionado la línea de intercambio de monedas por US$ 20.000 millones acordada con Estados Unidos como una herramienta para contener la volatilidad cambiaria. Sin embargo, en esta oportunidad no la mencionó como una opción específica para afrontar los pagos a los tenedores de Bonar.
La estrategia de financiamiento para 2027 había incluido inicialmente la emisión de US$ 5.000 millones en títulos Bonar. El anuncio se realizó en julio y formaba parte de un objetivo más amplio de conseguir unos US$ 25.000 millones para cubrir las necesidades financieras del año siguiente.
No obstante, a mediados de agosto, el Ministerio de Economía suspendió la licitación prevista. Caputo argumentó entonces que los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense no constituían condiciones sostenibles para avanzar con la colocación.
La decisión limitó una de las alternativas que el mercado consideraba para que el país obtuviera financiamiento en dólares sin recurrir a una emisión internacional bajo legislación extranjera. El Gobierno había sostenido que los costos vigentes eran demasiado altos y que endeudarse a esas tasas podía comprometer la capacidad futura de pago.
En paralelo, el aumento del riesgo país refleja las dificultades para recuperar el acceso al crédito internacional. El indicador pasó de alrededor de 410 puntos básicos a comienzos de julio a unos 600 puntos básicos en el escenario descripto, en medio de las dudas sobre el programa financiero, la evolución económica y el panorama político.
Durante su estadía en Tailandia, Caputo también mantuvo reuniones con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga. Ambos manifestaron interés por la situación argentina y valoraron las políticas económicas del Gobierno. Además, se evaluaba la posibilidad de ampliar los fondos destinados al país por parte del Banco Mundial.
El desafío para el equipo económico será conseguir los dólares necesarios para cumplir con los vencimientos previstos sin depender de un acceso inmediato a los mercados internacionales. El eventual uso del swap con China aparece como una alternativa mencionada por el ministro, aunque su aplicación efectiva dependerá de las condiciones financieras y operativas del acuerdo.












