El relevamiento incluyó a 32 gestores y mostró que el 25% mantiene una perspectiva neutral sobre los activos argentinos, frente al 30% del mes anterior. Las respuestas se recopilaron después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, celebrada el 4 de octubre.
El mayor optimismo hacia Argentina coincide con una mayor disposición global a asumir riesgos financieros. Según BofA, la proporción de efectivo en las carteras cayó al 4,4%, por debajo del promedio histórico del 5,5% y en su nivel más bajo desde febrero de 2025. Al mismo tiempo, la toma de riesgo alcanzó su punto más alto desde febrero de 2026. Sin embargo, el 59% de los encuestados considera que las tasas de interés elevadas en Estados Unidos representan el principal riesgo externo para América Latina.
Las expectativas favorables contrastan con el desempeño dispar de los activos argentinos durante el año. Entre los activos de riesgo mencionados, YPF registró una suba del 52%, mientras que Telecom avanzó un 11,8%. Otros instrumentos acumularon pérdidas y el riesgo país se ubicó recientemente en 611 puntos básicos.
Uno de los factores que siguen de cerca los inversores es la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad cambiaria durante el año electoral de 2027. El presidente Javier Milei aseguró que el país cuenta con una capacidad de intervención de aproximadamente USD 75.000 millones, compuesta, según su descripción, por USD 20.000 millones en compras acumuladas del Banco Central, USD 20.000 millones correspondientes al swap con Estados Unidos, otros USD 20.000 millones del acuerdo con China y USD 15.000 millones de capacidad de intervención en el mercado de futuros.
Milei también vinculó el resultado de las elecciones presidenciales de 2027 con las posibilidades de que Argentina alcance el grado de inversión. El mandatario afirmó que una victoria del oficialismo permitiría obtener esa calificación, reducir las tasas de interés y abrir una etapa de crecimiento. En ese contexto, instó a los inversores a ingresar al mercado antes de una eventual mejora en la calificación crediticia.
En materia de financiamiento, el programa presentado por el Gobierno en julio contempla cómo cubrir vencimientos por USD 19.200 millones en 2026 y USD 24.900 millones en 2027, sin considerar nuevas emisiones en los mercados internacionales. La consultora Abeceb sostuvo que ese esquema permitiría transitar 2027 sin depender del acceso al mercado externo y funcionaría como un respaldo para la estabilidad financiera.
No obstante, el nivel del riesgo país dificulta la emisión de deuda a tasas consideradas sostenibles. El analista José Bano señaló que, con las condiciones actuales, el Bonar 2029 contemplado en el programa no se está colocando. Ante esa situación, el Tesoro podría depender en mayor medida de los dólares que compra el Banco Central, que luego debería adquirir para cubrir sus necesidades de financiamiento en moneda extranjera.
Rodrigo Benítez, economista jefe de Grupo ST, consideró que el escenario no necesariamente implicaría problemas para afrontar la deuda, aunque podría exigir una tasa real algo más elevada durante el próximo año. También anticipó presiones estacionales sobre las tasas hacia diciembre y niveles superiores durante el segundo trimestre de 2027, a medida que se acerquen las elecciones.
Las proyecciones cambiarias también muestran diferencias entre las estimaciones privadas y oficiales. Una encuesta de Abeceb entre empresas ubicó el dólar entre $1.900 y $1.950 para diciembre de 2027, frente a una estimación de $1.594 para fines de 2026. El Presupuesto 2027 proyecta un tipo de cambio de $1.847,6, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima $2.009.
En cuanto a la inflación, las empresas consultadas esperan una variación ligeramente inferior al 30% para 2026 y cercana al 19% para 2027. El Presupuesto prevé un 29% y un 18%, respectivamente. Para la actividad económica, las compañías proyectan un crecimiento del 2,6% este año y una expansión similar en 2027, por debajo de las estimaciones oficiales del 3% y el 4%.
Pese a las expectativas de mejora relevadas por BofA, la incertidumbre política continúa siendo un factor determinante para los precios de los bonos. Delphos Investment advirtió que la volatilidad electoral se adelantó un año y que los títulos de mayor plazo podrían seguir bajo presión hasta que exista mayor claridad sobre el escenario político y las alternativas de la oposición.
El calendario internacional también influye en las decisiones de inversión. Entre las próximas citas figuran la segunda vuelta electoral en Brasil, prevista para el 25 de octubre, y las elecciones de medio término en Estados Unidos, el 3 de noviembre. Según la encuesta de BofA, más de la mitad de los gestores afirmó que sumaría acciones brasileñas a sus carteras antes del balotaje.
Para que mejore la confianza en Argentina, los analistas identificaron cuatro condiciones centrales: señales de una pausa en las subas de tasas de la Reserva Federal estadounidense, continuidad en las compras de divisas del Banco Central, mayor claridad sobre el financiamiento de 2027 y definiciones más concretas sobre el panorama electoral. La evolución de esos factores será clave para determinar si el optimismo relevado entre los inversores se traduce en una mejora sostenida de los activos argentinos.












