Los anuncios se producen en un escenario complejo para el sector, que todavía enfrenta las consecuencias de la pandemia y una rentabilidad condicionada por el aumento de los costos operativos. Las subas en las tarifas de los servicios públicos y los ajustes salariales presionan los márgenes de los hoteles, que encuentran dificultades para trasladar esos incrementos a los precios de las estadías debido a la competencia.
En este contexto, las inversiones apuntan a ampliar la oferta y captar visitantes internacionales de alto poder adquisitivo. La estrategia busca desarrollar complejos que funcionen como destinos turísticos en sí mismos, con propuestas que integren alojamiento, naturaleza, aventura y experiencias exclusivas.
La Ciudad de Buenos Aires concentra actualmente la mayor oferta hotelera premium del país, con más de 100 establecimientos de cuatro y cinco estrellas, de acuerdo con un informe del sector inmobiliario. Su perfil combina el turismo corporativo con el recreativo, aunque también existen oportunidades de expansión en destinos del interior.
Uno de los proyectos más destacados se desarrollará en Ushuaia, donde está prevista para 2028 la apertura del primer resort de la marca Anantara en América Latina. El establecimiento demandará una inversión de US$22 millones, aportados por el grupo inversor local MGS Group, y será gestionado por Minor Hotels, compañía de origen tailandés que ya opera 15 hoteles NH en Argentina.
Las obras del Anantara Ushuaia Patagonia Resort comenzaron hace diez meses y el complejo se instalará en el predio Costa Susana, frente al canal Beagle, cerca del Parque Nacional Tierra del Fuego y rodeado por la Cordillera de los Andes y los bosques australes.
La ubicación también representa un atractivo por su cercanía con uno de los principales puntos de partida de las expediciones hacia la Antártida. El proyecto buscará integrar la arquitectura con materiales de la zona y el entorno natural, como parte de una propuesta dirigida al turismo de alta gama.
Minor Hotels tiene su sede en Bangkok y cuenta con más de 640 hoteles en más de 60 países. Por su parte, Anantara, nacida en Hua Hin, Tailandia, en 2001, dispone de 40 propiedades y proyecta continuar su expansión internacional, con nuevos desarrollos previstos en Miami y Turks & Caicos.
Otra de las cadenas que ampliará su presencia en el país es la española Meliá, que opera en Argentina desde hace tres décadas. La compañía planea sumar cinco hoteles a los seis que ya posee, entre ellos el Gran Meliá Iguazú.
La primera apertura prevista será en 2027, en Costa del Este, bajo la marca INNSiDE. Para 2028 están proyectados otros cuatro establecimientos: Meliá Mendoza, The Meliá Collection Valle de Uco, Gran Meliá Ushuaia y The Meliá Collection Terrazas del Gutiérrez, en Bariloche.
La expansión apunta a captar huéspedes que buscan propuestas vinculadas con la identidad y la cultura de cada destino, más allá de los servicios tradicionales de alojamiento. La intención es desarrollar hoteles que incorporen características propias de las regiones donde se instalarán.
Por su parte, el grupo francés Accor prevé abrir seis establecimientos en los próximos tres años, con una inversión estimada de US$50 millones a cargo de socios locales. Entre los proyectos figura un hotel Sofitel en Puerto Madero, integrado a un desarrollo inmobiliario de lujo.
El plan también contempla cuatro hoteles de la marca Ibis, que se instalarán en Ushuaia, Escobar, Lomas de Zamora y el aeropuerto de Rosario. A esa lista se suma un establecimiento Mercure en Merlo.
Accor opera más de 5.800 hoteles en 110 países y administra marcas como Faena, Novotel y Fairmont, además de contar con alrededor de 10.000 bares y restaurantes. Argentina es su segundo mercado más importante en América Latina, detrás de Brasil, con 12 complejos y unas 3.300 habitaciones.
La estrategia de expansión de la compañía contempla tanto el fortalecimiento de su presencia en ciudades donde ya opera como la búsqueda de oportunidades en destinos del interior. En conjunto, los proyectos de las tres cadenas anticipan una ampliación de la oferta hotelera, con desarrollos que van desde establecimientos urbanos hasta complejos de lujo vinculados con paisajes naturales y experiencias turísticas exclusivas.












