La recepción oficial estuvo encabezada por Sánchez junto al rey Felipe VI y el secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. Durante el saludo, Milei estrechó la mano del monarca y ambos intercambiaron sonrisas. El momento con el presidente español, en cambio, fue mucho más breve y frío por parte de los dos dirigentes.
El antecedente inmediato se remonta al mes pasado, cuando Milei participó del Nueva Economía Fórum 2026, también en Madrid. Allí calificó a Sánchez como un “impresentable dictador”, afirmó que estaba “más sucio que una papa” y lo vinculó con un “gobierno de ladrones”.
“Cuando vengo a España no voy a ir a ver a un delincuente ladrón como Pedro Sánchez, porque no estoy dispuesto a tener que coserme los bolsillos para no salir expoliado”, había declarado entonces durante el encuentro.
Milei había llegado a Madrid el miércoles, pero no participó de la inauguración de la cumbre en el Teatro Real ni de la cena ofrecida posteriormente por los reyes en el Palacio Real. En cambio, mantuvo una reunión con Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox.
Después del saludo protocolar, el Presidente intervino ante Sánchez y los demás representantes reunidos en la cumbre. En su discurso volvió a cuestionar al socialismo y estableció una comparación con el fascismo.
“El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía. Ambas doctrinas concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política”, afirmó.
Milei sostuvo además que ambas corrientes “comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento”.
“Hay regímenes que invocan los derechos humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa”, agregó durante su intervención en el plenario, realizado en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid.
En otro tramo de su discurso, el mandatario destacó los resultados electorales que consideró favorables a la derecha en América Latina. Sin mencionar la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos ni el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva sobre Flávio Bolsonaro en Brasil, afirmó que los recientes comicios en Chile, Colombia y Perú “impulsan una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder”.
También aseguró que “el espíritu liberal sigue vivo” y que Argentina “demuestra que ese avance es posible”.
La cuestión de las Islas Malvinas ocupó otro lugar central de su exposición. Milei instó al Reino Unido a respetar en el archipiélago “las reglas internacionales que con tanta frecuencia recomienda al resto del mundo” y agradeció a los líderes iberoamericanos presentes por respaldar la reanudación de las negociaciones con Londres.
El Presidente aseguró que su Gobierno defenderá los derechos argentinos sobre las islas “con toda la firmeza que permite la ley en el plano internacional” y mediante “medios pacíficos”.
Además, cuestionó al Reino Unido por aprovechar “la situación de facto de su ocupación ilegal” para avanzar con el proyecto de explotación petrolera Sea Lion, ubicado en aguas al norte de las Malvinas. También rechazó las licencias que calificó de “ilegales” otorgadas a las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper.
“Esas actividades comprometen recursos naturales que pertenecen a los argentinos y contradicen la resolución 3149 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que insta a ambas partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales en la situación mientras se resuelve”, sostuvo.
Finalmente, reiteró la disposición argentina a negociar con el Gobierno británico en el marco de las resoluciones de las Naciones Unidas y afirmó que Londres tiene la oportunidad de demostrar el respeto por las normas internacionales que reclama a otros países.
La disputa por la explotación petrolera en las aguas próximas a las Malvinas tendrá un nuevo capítulo la semana próxima, cuando Argentina y el Reino Unido expongan sus argumentos ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar sobre las medidas solicitadas por Buenos Aires en relación con el yacimiento Sea Lion.












