Durante su intervención en A Todo Trigo, en Mar del Plata, Erize destacó que la campaña anterior dejó una producción “impresionante” gracias a las condiciones climáticas favorables en gran parte de la región triguera del norte del país. Explicó que algunas áreas, que inicialmente proyectaban rendimientos de 3500 kilos por hectárea, llegaron a obtener hasta 7000 kilos.
“El cierre del cultivo y el llenado del grano fueron espectaculares, con amplitud térmica ideal y noches templadas. Cuando quisimos darnos cuenta, apareció una cosecha de 28 millones de toneladas que nadie esperaba”, afirmó. Este volumen récord, indicó, llevó a los productores a una intensa liquidación de mercadería, donde muchos expresaron: ‘No tengo precio, pero sí cantidad’, vendiendo trigo como si fuera pan caliente. Según sus datos, entre diciembre y febrero, Argentina exportó alrededor de 12 millones de toneladas, un volumen similar al que normalmente se embarca en un año completo. Erize subrayó que el cereal llegó a cotizar por debajo del maíz, siendo comercializado como trigo forrajero, lo que atrajo a compradores inusuales.
En ese contexto, criticó tanto a la molinería como a Brasil por no haber anticipado la situación. “El precio cayó tanto que se lo llevaron todo [en la exportación]. Y entonces los molineros, que ahora se quejan, se quedaron dormidos. Pensaron: ‘Este año es una papa, un año especial, nos vamos a comer crudos a los productores’. Y se quedaron dormidos. Brasil también. Entonces, Argentina terminó vendiendo trigo a países que no eran clientes habituales, incluso más barato que el maíz, es decir, trigo forrajero. Eso demuestra que el precio juega”, señaló.
El analista también mencionó la rápida exportación, que dejó menos stock disponible que el que habría quedado con una cosecha menor, lo que ha llevado a discutir la necesidad de importar trigo desde Paraguay para cubrir la demanda de la molienda local.
Asimismo, Erize abordó el panorama internacional y asoció el comportamiento del maíz con la creciente demanda global de carne vacuna. Afirmó que el índice de precios de la carne bovina de la FAO ha mostrado un aumento sostenido en el último año, impulsado por el crecimiento del consumo en Asia.
“China, India y el sudeste asiático suman casi 4000 millones de personas que mejoran sus ingresos y cambian su dieta. Empiezan a consumir más pan y más carne vacuna”, explicó. A su juicio, el mercado internacional de carne podría mantener precios elevados durante varios años debido a la relativa escasez de oferta global.
Sin embargo, mirando hacia adelante, Erize advirtió sobre la próxima campaña triguera.











