Entre los que lo escuchaban, extasiados, se encontraban la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, quien tiene la responsabilidad de manejar la diplomacia argentina. Posteriormente, Quirno replicó en sus redes sociales el discurso completo del mandatario, repleto de insultos y referencias críticas hacia su colega brasileño y su gestión. La respuesta de Lula no tardó en llegar: convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli.
La faceta “militante” de Quirno ha quedado expuesta en diversas ocasiones y compromisos, siempre al lado del Presidente. Su estilo presenta ciertas similitudes con el del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, quien fusiona los rituales de la diplomacia con una defensa a ultranza de las posturas ideológicas defendidas por el expresidente Donald Trump.
Quirno se involucró activamente en discusiones en redes con quienes criticaban el discurso de Milei en San Pablo, defendiendo los ataques al señalar que Lula había enviado asesores a la campaña presidencial de Sergio Massa. En el mismo sentido, el jefe de gabinete, Diego Santilli, manifestó que el oficialismo brasileño había emitido “barbaridades sobre el actual Presidente” durante la campaña electoral que terminó con la victoria libertaria.
Desde el Itamaraty, fueron claros en su mensaje: “Lo de Quirno no ayuda”, aludiendo a su presencia en el evento con el alcalde de San Pablo, Tarcisio de Freitas, quien también estuvo presente junto a Bolsonaro. Se informó desde Brasilia que “la presencia de Quirno forma parte del mismo paquete, al cual ya reaccionamos con firmeza”. Durante su visita, Quirno no se refirió al incidente diplomático en su paso por la Exposición Rural en Palermo, donde también acompañó al Presidente.
Desde que asumió el cargo en reemplazo de Gerardo Werthein hace aproximadamente nueve meses, el actual canciller de Argentina ha enfatizado la sólida alianza con Estados Unidos e Israel, pero, a su vez, ha dejado entrever un lado B que es muy visible en sus redes sociales, donde combina ironía con un lenguaje agresivo y los modos ásperos que caracterizan a Javier Milei y el ejército digital libertario.
En abril, Quirno escribió en su cuenta de X: “Todavía no empezó el horario de protección al menor y el ministro Luis Caputo se pasea desnudo con [Luis] Majul”, mientras observaba en vivo un reportaje en LN+ donde el ministro de Economía defendía la decisión de otorgar créditos millonarios a funcionarios y empleados públicos desde el Banco Nación.
En otro intercambio en redes, respondió en inglés a un habitante de Malvinas, identificado como Gavin Short, quien lo invitó a conocer las “Falklands”, contestando: “¡Me gustaría ir y pasar una semana!”. En respuesta a otro usuario, que se autodenominó Mr. Falkland, Quirno sostuvo: “No hay razón por la que no pudiéramos confiarnos el uno al otro. No hay mejor manera que acercarnos más para construir esa confianza”. Esta cordialidad no fue bien recibida por la oposición al Gobierno, aunque el canciller ha endurecido con el tiempo su discurso sobre la soberanía de Malvinas.
“Un canciller no puede entrar en el barro”, le reprochó un usuario de X. A lo que Quirno respondió: “¿Por qué no?”. Su estilo desinhibido ha encontrado eco entre los tuiteros y youtubers que siguen la línea del asesor presidencial Santiago Caputo. Frases como “Ave Quirno” resuenan entre los seguidores de las Fuerzas del Cielo cada vez que el canciller publica sobre reuniones que lleva a cabo desde el Palacio San Martín.
Adicionalmente, mantiene un vínculo cercano con Karina Milei, quien lo acompaña en casi todos los viajes internacionales, incluyendo su reciente visita a San Pablo. A pesar de que ha negado constantemente tener ambiciones de ascender a otros cargos, diversos funcionarios lo incluyeron durante varias semanas entre los potenciales reemplazos de Manuel Adorni en la jefatura de gabinete, puesto que finalmente fue asumido por Santilli hace poco menos de un mes.
Durante la participación argentina en la Copa Mundial de fútbol, Quirno se encargó de desmentir a varios medios que afirmaban que había incomodidad del Presidente con Lionel Messi y parte del seleccionado debido a la bandera “Las Malvinas son argentinas” que se mostró tras el partido contra Inglaterra.
En lo que respecta a la relación con Brasil, parecen haber quedado atrás las gestiones de buenos oficios realizadas por el entonces embajador en Brasil, Daniel Scioli, quien intentó calmar los ánimos entre Milei y Lula cuando ambos comenzaron su mandato como presidentes. Scioli, que solía cultivar un vínculo positivo tanto con Lula como con el expresidente Jair Bolsonaro, actualmente ocupa el cargo de secretario de Turismo y Ambiente. Fue reemplazado por Daniel Raimondi, un diplomático de carrera con un perfil bajo que, tras desconectar su celular, se reunió ayer con el canciller brasileño Mauro Vieira para ofrecer explicaciones respecto a las declaraciones del Presidente que avivaron una nueva controversia diplomática entre los países vecinos del Mercosur.












