La diferencia también se observa al comparar los valores actuales con los de un año atrás. En los últimos doce meses, las provincias de la Patagonia acumularon los mayores incrementos, con variaciones ubicadas entre el 35% y el 37%. En cambio, San Luis, con 25,5%, La Rioja, con 25,1%, y Catamarca, con 24%, presentaron las menores subas.
El relevamiento tomó como referencia una canasta mensual representativa para una familia, conformada por una selección uniforme de productos de supermercado. A partir de esa metodología, se detectaron diferencias tanto en el nivel de precios como en la evolución de los principales artículos de consumo masivo.
Entre los productos que más aumentaron se destacó la cebolla, con incrementos de entre 10% y 40% según la provincia. El aceite de girasol también registró subas generalizadas, aunque con distintas magnitudes: en la mayoría de los distritos el aumento se ubicó entre 2% y 4%, mientras que Jujuy llegó al 5,2% y Salta al 7,2%.
Los fideos tuvieron, por su parte, aumentos de entre 4% y 7% en buena parte del país. San Juan y Salta se ubicaron por encima de ese rango, con incrementos de 9,6% y 11,5%, respectivamente.
Las diferencias regionales están vinculadas, entre otros factores, con la estructura del costo de vida de cada zona. La Patagonia aparece como la región con las canastas de alimentos más costosas, en un contexto en el que también presenta niveles salariales más elevados.
Santa Cruz se encuentra entre los casos más destacados: registra el costo de canasta más alto y, al mismo tiempo, el segundo salario promedio más elevado del sector privado dentro de la región, detrás de Neuquén. De esta manera, los mayores precios de los alimentos tienen una compensación parcial en los niveles de remuneración.
El impacto sobre los ingresos también fue analizado tomando como referencia a los trabajadores del sector mercantil. Al comparar el costo de la canasta con las remuneraciones correspondientes al comercio minorista, el gasto representa en numerosos casos más de un tercio de la suma de dos salarios.
Los datos muestran así que la evolución de los alimentos no fue homogénea durante agosto y que las diferencias entre provincias se mantienen tanto en las variaciones mensuales como en el costo relativo que la canasta representa sobre los ingresos de los trabajadores.












