La decisión se produce en medio de la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido y contempla que las compañías que actualmente realizan tareas de exploración puedan continuar con sus actividades. El Departamento de Recursos Minerales trabaja con los titulares de las licencias en la elaboración de nuevos programas que incluyen perforaciones adicionales de evaluación y buscan profundizar el conocimiento sobre el potencial hidrocarburífero de la zona.
La medida cuenta con el respaldo del Gobierno británico y fue anunciada antes de la participación del presidente Javier Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde la cuestión Malvinas ocupará un lugar central en su exposición.
La integrante de la Asamblea Legislativa de las islas Cheryl Roberts, responsable de las áreas de Comercio, Industria y Recursos Minerales, sostuvo que la extensión permitirá a los operadores continuar con sus inversiones y desarrollar sus áreas. También señaló que las actividades deberán realizarse bajo criterios ambientales y de seguridad y que el objetivo es obtener beneficios para las actuales y futuras generaciones de habitantes del archipiélago.
En paralelo, fue aprobada la adquisición del 65% de participación en el área de licencia PL001 por parte de Navitas Petroleum Atlantic Limited (NAPL), subsidiaria de la empresa israelí Navitas Petroleum. El bloque se encuentra junto al proyecto Sea Lion y la operación apunta a acelerar la evaluación y el desarrollo de sus perspectivas.
Sea Lion está ubicado en aguas profundas, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. El proyecto inició su etapa de desarrollo en diciembre y tiene previsto comenzar la extracción de crudo en marzo de 2028. Las autoridades británicas estiman que podría generar alrededor de US$2.000 millones en regalías durante un período de 30 años.
La actividad hidrocarburífera en el área es cuestionada por el Gobierno argentino, que considera ilegales las autorizaciones otorgadas para operar en la plataforma continental que reclama como propia. En las últimas semanas, Argentina presentó una denuncia penal contra las compañías involucradas y sus accionistas y puso en marcha procedimientos administrativos destinados a aplicar sanciones y frenar el avance de los proyectos.
En ese marco, la Justicia Federal de Río Grande dictó una medida cautelar para que Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum Development and Production Limited se abstengan de iniciar o continuar trabajos vinculados con Sea Lion. La resolución, firmada por la jueza federal Mariel Borruto, alcanza actividades como perforaciones, instalación de estructuras submarinas y el comienzo de la explotación comercial.
La posición del Gobierno argentino también se endureció el 3 de septiembre, cuando Milei anunció un decreto para incrementar las sanciones contra empresas que desarrollen actividades en las islas sin autorización argentina. Además, impulsó un proyecto de ley relacionado con la defensa de la soberanía y anunció el envío de fondos para establecer una base naval en Tierra del Fuego.
Durante su participación en la Asamblea General de la ONU, el Presidente tiene previsto volver a plantear la cuestión de las Malvinas. Según lo informado por la Casa Rosada, el reclamo de soberanía será uno de los tres ejes principales de su discurso, junto con cuestionamientos a la ONU y referencias al desarrollo de la inteligencia artificial.
La posición argentina sostiene que los habitantes de las islas no tienen derecho a la autodeterminación en el marco de la disputa y cuestiona la validez de los referendos realizados en el archipiélago. También plantea objeciones a los pedidos de la ONU para evitar acciones unilaterales mientras persista el conflicto, en referencia a proyectos como Sea Lion.
El Gobierno argentino fundamenta su posición en la Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, que reconoció la existencia de una situación colonial en las islas y llamó a Argentina y al Reino Unido a resolver la disputa mediante negociaciones bilaterales.
El canciller Pablo Quirno volvió a sostener que la autodeterminación no resulta aplicable en situaciones de colonialismo y calificó el reclamo argentino sobre las Malvinas como irrenunciable. El Reino Unido, por su parte, mantiene su posición de que la soberanía de las islas no está en discusión y sostiene su respaldo al derecho de autodeterminación de sus habitantes.
Durante su estadía en Nueva York, Milei también tiene previsto reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, encuentro en el que el Gobierno argentino buscará plantear formalmente su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.












