Es común abrir la alacena y encontrar pequeños insectos entre los productos secos, un inconveniente que puede surgir incluso en cocinas bien ordenadas. Factores como la temperatura y la humedad, sumados a ciertos alimentos, crean un ambiente propicio para diversas plagas. Por este motivo, ha surgido una variedad de trucos caseros que buscan combatir este problema.
Uno de estos métodos se basa en la canela, un ingrediente que la mayoría de las personas tiene en su hogar. Lozano aconseja colocar la canela dentro de un envoltorio de papel aluminio, cerrarlo cuidadosamente y hacer varios orificios con un tenedor antes de guardarlo en la alacena.
Esta técnica no se relaciona con prácticas esotéricas, sino que se centra en el uso práctico del aroma de la especia. La canela contiene compuestos volátiles que resultan desagradables para ciertos insectos. El papel aluminio actúa como un contenedor, permitiendo que el olor se disperse gradualmente a través de los agujeros, lo que ayuda a mantener el aroma concentrado en el interior de la despensa durante más tiempo.
Este truco debe ser considerado como un complemento a otras prácticas de prevención, como almacenar harinas, pastas y cereales en recipientes herméticos, revisar periódicamente los productos abiertos y limpiar las migas que puedan acumularse en estantes o rincones.
Además, Lozano sugiere utilizar la canela para repeler hormigas. Propone espolvorear pequeñas cantidades de canela en puntos de entrada, como puertas y ventanas, ya que el olor intenso puede interferir con los rastros químicos que las hormigas utilizan para orientarse.
Otro consejo práctico es colocar ramas de canela junto con clavos de olor en una bolsa y guardarlas en cajones o armarios. Esto no solo ayuda a crear un ambiente menos atractivo para las polillas, sino que también proporciona un agradable aroma a la ropa y al interior del mueble.
La canela también tiene aplicaciones en jardinería. Algunos aficionados la utilizan sobre el sustrato o en cortes de plantas, aprovechando sus propiedades antimicrobianas.
En la cocina, su uso más sencillo consiste en aromatizar el ambiente. Hervir agua con una rama de canela y cáscaras de cítricos puede ayudar a neutralizar olores fuertes después de cocinar, evitando la necesidad de utilizar aerosoles perfumados. De este modo, el pequeño paquete de aluminio en la alacena tiene una justificación práctica que supera lo esotérico.












