María Jimena Coronel, investigadora principal del Centro Médico Laura Maffei e Investigación Clínica Aplicada, describe como un “cambio total de paradigma” el avance de un nuevo medicamento experimental llamado retatrutide, considerado por algunos especialistas como el “Godzilla” de los tratamientos para la obesidad. En un estudio de Fase 3 publicado recientemente en una revista científica de prestigio, más del 50% de los pacientes que recibieron la dosis más alta de este fármaco dejaron de cumplir con los criterios diagnósticos de obesidad tras un año y medio de tratamiento. La investigación englobó a 1.152 personas que padecen obesidad o sobrepeso y diabetes tipo 2, distribuidas en 92 centros de ocho países, incluida la Argentina. Los resultados revelaron que quienes recibieron 12 miligramos semanales de retatrutide alcanzaron una reducción promedio del 20,8% en su peso corporal, en comparación con el 4% del grupo que recibió un placebo. Sin embargo, lo más destacable para los especialistas fue la naturaleza de los pacientes incluidos en el estudio. Durante años, tratar a personas con obesidad y diabetes tipo 2 había sido particularmente complejo, dado que estos pacientes suelen responder de manera menos efectiva a los tratamientos tradicionales para la pérdida de peso. Por eso, los autores del estudio y los investigadores implicados consideran que los resultados podrían representar un punto de inflexión en el abordaje de estas comorbilidades. Coronel mencionó que “lograr reducciones de peso superiores al 15% en pacientes con obesidad y diabetes tipo 2 era un reto clínico significativo hasta ahora”. Esta nueva investigación supera considerablemente lo observado con otros medicamentos como Ozempic y Wegovy, dirigidos a poblaciones similares. El estudio fue liderado por un equipo de investigadores de diferentes países, quienes publicaron los hallazgos en una revista científica. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a placebo o a dosis de retatrutide de 4, 9 y 12 miligramos, administradas semanalmente durante 80 semanas. El objetivo principal del estudio era evaluar la pérdida de peso y el impacto del tratamiento en el control glucémico. Los resultados fueron consistentes en todas las dosis, pero el mejor resultado se evidenció en el grupo que recibió la dosis más alta; allí, más del 50% de los involucrados dejó de cumplir los criterios de obesidad. Coronel afirmó que “esto representa una modificación profunda del curso de la enfermedad”. Por su parte, Juan P. Frías, director médico de un instituto de investigación y también investigador del estudio, calificó estos hallazgos como un “hito importante para quienes padecen diabetes tipo 2”, aduciendo que “la magnitud de la pérdida de peso observada debía ser demostrado en un gran ensayo de Fase 3”. La referencia a “Godzilla” pretende ilustrar la potencia de este nuevo medicamento, mientras que la expresión “llave triple” se refiere a su modo de funcionamiento. Los medicamentos más conocidos en esta categoría, como semaglutida o tirzepatida, operan sobre una o dos vías biológicas que intervienen en el apetito y el metabolismo, mientras que el retatrutide incorpora una tercera vía. Coronel aclaró que “si los tratamientos actuales actúan como una llave que activa uno o dos receptores hormonales, retatrutide funciona como una llave triple”. Este compuesto estimula simultáneamente los receptores GLP-1, GIP y glucagón. Los dos primeros son familiares en el ámbito de la medicina metabólica contemporánea, mientras que el tercero introduce un mecanismo adicional relacionado con el gasto energético y la regulación metabólica, lo que muchos especialistas consideran una evolución en comparación con los tratamientos disponibles hoy. Además, los investigadores notaron descensos entre 1,4% y 1,6% en los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c), un indicador clave para medir el control de la diabetes tipo 2. Hasta un 40% de los participantes alcanzó niveles de glucemia considerados normales al finalizar el estudio. El retatrutide, un agonista triple de los receptores GIP, GLP-1 y glucagón, también se evalúa para otras afecciones relacionadas con la obesidad, como la apnea obstructiva del sueño y la artrosis de rodilla. La parte argentina en este ensayo fue considerable, con cuatro centros participantes: un consultorio de investigación clínica y varios centros médicos en Buenos Aires, así como un centro en Santa Rosa, La Pampa. Desde el Centro Médico Laura Maffei se llevó a cabo una impresionante retención del 100% de los participantes a lo largo del seguimiento. Sin embargo, persisten interrogantes. El estudio no comparó directamente el retatrutide con otros fármacos similares y no se puede afirmar que la obesidad o la diabetes hayan sido curadas. No obstante, se posiciona a esta molécula como una de las opciones más prometedoras en la nueva era de tratamientos metabólicos. Los investigadores seguirán evaluando la seguridad a largo plazo y la durabilidad de los beneficios observados. Coronel reiteró que el dato más significativo es que más de la mitad de los pacientes en la dosis más alta superaron los criterios clínicos de obesidad, lo que representa un avance notable en el manejo de la enfermedad. Los prometedores resultados del ensayo TRIUMPH-2 están abriendo el camino hacia la posible aprobación del medicamento en Estados Unidos, donde la compañía Eli Lilly ha anunciado su intención de presentar la solicitud de autorización ante la Administración de Alimentos y Medicamentos para el primer trimestre de 2027, sustentada en los hallazgos de este estudio. Sin embargo, en Argentina, el contexto presenta desafíos, ya que aunque el retatrutide aún se encuentra en investigación, la venta ilegal de productos que alegan contener esta sustancia ha sido detectada. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) emitió una alerta sanitaria advirtiendo sobre esta situación y resaltando que no hay medicamentos aprobados que contengan retatrutide en el país, además de informar los riesgos potenciales de salud que conllevan los fármacos inyectables no regulados.
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