Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, la canasta de servicios públicos para un hogar tipo del AMBA sin subsidios alcanzó los $268.405 mensuales en septiembre. Ese monto equivale al 14,6% de un salario promedio registrado.
La diferencia entre el aumento de los servicios y la inflación también se observa en los indicadores nacionales. Según el Indec, la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles acumuló un incremento del 35,6% hasta septiembre, frente al 23,6% del índice general. En términos interanuales, esa categoría subió un 49,1%, mientras que la inflación fue del 33,4%.
En septiembre, Vivienda registró una variación mensual del 3,1%, la más alta entre las divisiones del Índice de Precios al Consumidor (IPC), por encima del 1,9% general. Sin embargo, esa categoría incluye no solo servicios públicos, sino también alquileres, expensas, mantenimiento y reparaciones.
Por su parte, los precios regulados acumularon un alza del 31,5% en los primeros nueve meses del año y del 43,3% interanual. Este indicador tampoco mide exclusivamente las tarifas, ya que incluye otros rubros, como prepagas, educación formal, telefonía, combustibles y cigarrillos.
El relevamiento del IIEP permite observar de manera más específica la evolución del gasto en servicios públicos. En la comparación interanual, la canasta del AMBA aumentó un 55%, frente al 33,4% de la inflación general, una diferencia de 21,6 puntos porcentuales. El organismo aclara que el indicador corresponde a un hogar sin subsidios, por lo que no representa automáticamente la situación de todas las familias.
El transporte fue el principal impulsor del encarecimiento de la canasta, con un incremento del 52,3% entre diciembre y septiembre y del 70% interanual. Según el informe, este rubro explicó 30 de los 55 puntos porcentuales del aumento interanual del conjunto de los servicios.
En el resto de los componentes se observaron diferencias importantes. El agua aumentó un 31,3% en los primeros nueve meses del año, la electricidad un 11,1% y el gas natural un 114,9%. En este último caso, el resultado estuvo influido por factores estacionales vinculados al consumo y por los cambios en las tarifas y las bonificaciones.
A pesar de los aumentos acumulados, la canasta de servicios públicos del AMBA registró una caída del 7,3% en septiembre respecto de agosto. La baja no implicó una reducción general de las tarifas, sino que respondió principalmente al menor consumo de gas y electricidad después de los meses de invierno.
Durante septiembre, el cargo fijo del gas aumentó un 1,9% y el componente variable un 1%. En electricidad, el cargo fijo subió un 1,7%, mientras que el componente variable para usuarios sin subsidios bajó un 0,8%. En tanto, el gasto en transporte aumentó un 2,4% y el componente variable del agua también avanzó un 2,4%.
La menor demanda energética redujo el gasto total en gas y electricidad, pese a los ajustes tarifarios. Esto explica por qué la evolución mensual de la canasta puede diferir de la variación de los precios: el indicador mide el gasto efectivo de los hogares y combina las tarifas con las cantidades consumidas.
El esquema de subsidios también muestra que el proceso de ajuste continúa. De acuerdo con el IIEP, los hogares del AMBA cubren, en promedio, el 54% del costo de la canasta, mientras que el Estado financia el 46% restante. La proporción varía según el servicio: la cobertura de los hogares alcanza el 100% en agua, el 58% en electricidad, el 57% en gas y el 35% en transporte.
La menor cobertura del transporte ayuda a explicar su incidencia en el aumento general de la canasta. Además, si continúa la reducción de subsidios, los precios de los servicios podrían seguir evolucionando por encima de la inflación promedio.
Las proyecciones oficiales también apuntan a una mayor participación de los usuarios en el costo de los servicios. Según el análisis del IIEP sobre el proyecto de Presupuesto 2027, el objetivo es elevar la cobertura promedio del costo de abastecimiento a más del 88% durante el próximo año.
En paralelo, las transferencias destinadas a energía y transporte bajarían del equivalente al 0,64% del Producto Interno Bruto en 2026 al 0,53% en 2027. No obstante, la evolución de los subsidios no es uniforme entre servicios, provincias y niveles de ingresos.
Los datos reflejan una presión creciente sobre el presupuesto de los hogares que pagan tarifas plenas. Mientras avance la reducción de subsidios, el gasto en servicios públicos podría continuar aumentando a un ritmo superior al de la inflación general, aunque su evolución mensual también dependerá del consumo y de los cambios tarifarios.












