Después de la declaración testimonial del ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) integrado por los jueces Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, escuchó a Mariana Zuvic citada como testigo, por la fiscal general, Fabiana León.
A lo largo de su exposición relató los inicios del kirchnerismo en suelo santacruceño, y avanzando en la línea cronológica la fiscal Fabiana León le preguntó si conocía a Fabián Gutiérrez. En ese momento relató que conoció al ex secretario privado de Cristina Kirchner y recordó lo que calificó como un “crimen atroz, torturado durante horas y después asesinado”.
Cuando se le consultó si lo conocía, relató: “A Fabián lo conocí personalmente y quiero remarcar lo conocí tiempo después, pero sabía quién era. Creo que éste es el lugar, antes del crimen atroz a Fabián Gutiérrez presenté en esta causa una denuncia advirtiendo que podía haber un desenlace traumáticoo”.
Desde el año 2016 -consignó Zuvic-, y hasta el crimen de Fabián Gutiérrez, se sucedió en la provincia de Santa Cruz, “algo que denominé la búsqueda del motín, grupos comandos la mayoría de ellos eran policías, que fueron robando a quienes ellos entendían que tenían el dinero físico”.
Tras esa afirmación, recordó a Roberto Sosa que fue una persona “allegada a Néstor Kirchner y que fue secuestrado durante horas pidiéndole que diga dónde estaba el dinero físico de la corrupción, luego le sucede a familiares de (Daniel) Álvarez donde buscaban el dinero de la corrupción, el botín. Luego le sucedió a (Raúl) Copetti”. Citó otro ejemplo respecto a los propietarios de una estancia en suelo santacruceño.
Al continuar con esa línea de exposición, Marina Zuvic, dijo: “Y luego vino el crimen de Fabián, motivado también por la búsqueda del botín. Esto se pudo haber evitado, y es una de las cosas que bastante me mortifica porque ese crimen atroz, bajo torturado durante horas, con desaparición de pruebas importantes como su celular”.
Fue en ese marco que la ex diputada contó su único encuentro presencial con el ex secretario privado asesinado y que se había convertido en 2018, en uno de los imputados colaboradores del caso Cuadernos.
“En una de sus peleas, Fabián tuvo idas y vueltas con los ex presidentes, yo ya estaba con la política y pide verme. Tuvimos una conversación donde él estaba visiblemente quebrado, fueron pocas las palabras pero me dijo que siga por donde iba, que él ya no aguantaba más, que me entendía, pero que iba por el buen camino”, relató Zuvic.
El ex secretario privado fue hallado sin vida en julio de 2020 en la localidad de El Calafate. Cuatro años después, el 5 de abril la Cámara Criminal de Santa Cruz que juzgó a Facundo Zaeta, Facundo Gómez y Pedro Monzón, los condenó por el crimen de Gutiérrez. Los tres fueron condenados a prisión perpetua por homicidio triplemente calificado, por ser cometido con alevosía, ensañamiento y criminis causa.
Según determinó la Justicia, los tres jóvenes ahora condenados buscaban parte de la fortuna de Gutiérrez cuando terminaron asesinándolo.
Durante la investigación sobre este asesinato se dio por probado que Fabián Gutiérrez “fue lacerado por más de una persona. Teniendo la certeza requerida en esta instancia de que los tres imputados estuvieron presentes en la escena del crimen, puedo presumir que todos participaron de la golpiza hasta que uno de ellos, probablemente Facundo Zaeta le provocó la muerte por estrangulamiento”.
Mariana Zuvic sostuvo ante el TOF 7 que ese crimen se podría haber evitado, en ese instante añadió: “Fabián como los anteriores no pudo evitar la tentación de robar y su crecimiento patrimonial fue escandaloso. Esto estaba a la vista de todo”. La madre y hermana del ex secretario terminaron procesada por lavado de dinero en la causa que pesaba sobre Gutiérrez por no poder justificar un patrimonio de 900 millones de pesos.
En este expediente conocido como los Cuadernos de las Coimas, se determinó que entre los años 2003 y 2015 “funcionó una asociación ilícita que fue formada, esquematizada, y liderada por quienes ejercieron como máximos referentes del Poder Ejecutivo de la Nación, como así también organizada, en mayor medida, por representantes del ex Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios”.
La corroboración de los hechos se determinó a través de más de 300 medidas de prueba y la confesión de imputados colaboradores, algunos del entorno más cercano a Cristina y Néstor Kirchner, como Fabián Gutierrez.
“Pasada una semana de la asunción presidencial, Kirchner me convoca a su despacho y me dice que mi tarea concreta sería el acompañamiento de la Primera Dama y Senadora Nacional Cristina Fernández de Kirchner, en todo momento. Yo no recibí muy gustoso esa tarea, dado el carácter fuerte que tenía Cristina, nadie quería trabajar con ella. Entre los secretarios la apodábamos ‘la loca’, ‘la yegua’ y otro término que no quiero mencionar por razones de género. Néstor era más humano. Era diferente”, fue lo primero que contó Gutiérrez ante el fiscal Stornelli.
Entre los datos que proporcionó que fueron relevantes para la investigación, detalló que en ocasiones cuando Cristina Kirchner salía del Senado “nos dirigíamos a la Casa Rosada. Ella, como primera dama, tenía despacho ubicado cerca del de Néstor. En esas ocasiones, que eran por la noche, alrededor de las 21.30 horas, yo podía observar que José López y Jaime iban a verlo a Néstor. José López con más frecuencia y llevando bolsos. Respecto de Jaime era frecuente verlo con una mochila, siempre usaba mochila”.
Brindó más detalles al respecto: “Julio De Vido frecuentaba la Casa Rosada a eso de las 19 horas. López tenía una relación más cercana con Néstor Kirchner, es más, no pasaba por De Vido. Una vez que se hubiesen reunido Kirchner, López, Jaime y De Vido indistintamente, con lo que traían estas personas se retiraba Muñóz por tierra. Aclaro que a De Vido nunca lo vi traer nada porque venía más temprano. Solo después de ese encuentro nos íbamos con la Doctora Kirchner, Néstor Kirchner y Zannini, en helicóptero generalmente, a Olivos”.
En ese punto, Gutiérrez dijo que si bien él no vio el contenido de los bolsos que solía observar que se movían, “mi percepción y el comentario de los secretarios era que traían recaudación. Vuelvo a remarcar que esto es una conjetura mía basada también en comentarios que se escuchaban. Estas circunstancias también las presenciaba Daniel Alvarez, quien luego de todo esto también venía con nosotros en el helicóptero”.
Se detuvo en ese punto y añadió que Daniel Muñoz “la mayor parte de los viajes, llevaba valijas con candado, era el único que las tocaba y se ubicaba con las mismas en la parte trasera del avión, pasando el área presidencial, entre la sala que solían utilizar los periodistas y la cocina. Lo hacía de manera reservada. Yo no vi el contenido de esas valijas pero se comentaba y también yo lo pensaba, que contenían dinero. El equipaje del matrimonio presidencial viajaba en la bodega del avión”.
Ante la fiscalía, en el marco de su aporte como arrepentido, el exsecretario dijo que cuando arribaban a suelo santacruceño y puntualmente a la residencia de El Calafate, transcurría la siguiente dinámica: “Cuando arribaba Muñoz, Néstor Kirchner nos hacía retirar. En esa casa yo no vi bóvedas, pero existía un lugar bajando la escalera, donde había una puerta placa de color blanca cerrada, donde siempre decíamos entre los secretarios que ‘ahí estaba la historia’, en relación al lugar donde se podría guardar los bultos mencionados. Era el único lugar de esa casa a la que yo no tenía acceso siendo que me desplazaba con absoluta libertad por toda la casa”.
Cuando se le repreguntó sobre ese circuito, explicó: “Cuando los Kirchner llegaban de un vuelo nos dirigíamos todos a la casa y al poco tiempo aparecía Muñoz. Cuando aparecía Muñóz nos hacían retirar a todos por una hora aproximadamente. Lo mismo ocurría en la casa de Río Gallegos, donde había un sector contiguo al gimnasio de las mismas características de lo relatado en el Calafate. Que todos pensábamos, como dije más arriba, que en este lugar también se almacenaban los bultos aludidos”.
El período de estos movimientos, según los dichos de Gutiérrez, fueron “desde el 2003 hasta el 2005, esto era en Río Gallegos; y al menos entre 2008 y 2010, período en el que estuve, fue en El Calafate”.












