En su testimonio ante el Tribunal, Fariña se refirió a su experiencia en Austral Construcciones, la firma de Lázaro Báez. Recordó la estrecha relación de confianza que el empresario mantenía con el entonces presidente Néstor Kirchner, lo que, según él, generó ventajas para Austral.
“El Sr. Báez era un depositario de confianza de Néstor Kirchner”, enfatizó Fariña. Ante los interrogatorios de la querella de la Unidad de Información Financiera (UIF), el testigo comenzó a describir la redeterminación de precios y diversos mecanismos de contratación.
Respecto a la situación de Báez, comentó que enfrentaba una serie de dificultades: “No podía salir de Chubut, Santa Cruz y Chaco. Fue un marginado, un desplazado de todo lo demás”. Fariña explicó que la Cámara Argentina de la Construcción operaba con un “sistema de asignación predeterminado” para las obras.
“A pesar de sus funciones formales, la Cámara agrupaba a empresas y decidían entre ellos quién se adjudicaba una obra y quién no. Lázaro Báez era un marginado de eso”, aclaró.
Los abogados José Manuel Ubeira y Carlos Beraldi, en representación de los acusados, objetaron el interrogatorio realizado por la UIF, argumentando que las preguntas eran irrelevantes para el objeto de la causa Cuadernos, lo que fue aceptado por el Tribunal.
Fariña recordó que se presentó espontáneamente a declarar en 2018 ante el fiscal Carlos Stornelli en el marco de la causa, en la cual adjuntó un sobre con documentación referente a lo que se conoce como la “ruta del dinero K”. En aquel entonces, era considerado testigo arrepentido y estaba bajo un programa de protección.
Se le consultó sobre su famosa frase “me pidieron ficción, les di ficción”, utilizada para desmentir algunos de los relatos que había presentado en un programa televisivo. “Era el enemigo público de todos lados”, afirmó este martes.
“Sí, esa frase es célebre y se dio en un contexto en el que me convertí en enemigo público por decisiones equivocadas en mi vida, por esa necesidad de ostentar. Fue una forma elegante de sostener una mentira”, concluyó Fariña.












