El incidente tuvo lugar en el barrio Cabal, en la calle Boneo al 5600, y movilizó a los efectivos del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional I.
La Central de Emergencias 911 recibió la alerta sobre un enfrentamiento entre residentes que involucraba disparos en la mencionada dirección, lo que provocó la rápida llegada de las fuerzas policiales al lugar.
Al llegar, los agentes encontraron a varias personas acusándose mutuamente de agresiones, amenazas, daños y lesiones, lo que llevó a una inspección inmediata del área.
Según trascendió, la intervención de la policía condujo al hallazgo de un revólver calibre .38 en los patios contiguos a las viviendas implicadas, lo que motivó su secuestro como elemento de prueba en la investigación.
La aparición del arma es crucial para el proceso legal, dado que se habían recibido denuncias sobre disparos previos a la llegada de los agentes. El arma será sometida a peritajes para establecer su implicación en el hecho y verificar su procedencia y documentación.
La investigación sigue en curso con el fin de esclarecer los hechos que desencadenaron el conflicto y determinar la responsabilidad de los implicados. Las autoridades intentan averiguar si el arma secuestrada fue utilizada durante el incidente y si alguno de los detenidos posee antecedentes penales por situaciones análogas.
En un caso separado, a finales de mes pasado, una violenta pelea en el barrio Aviación de San Fernando dejó a un joven con una herida de bala en el cráneo. Las imágenes de seguridad de la zona mostraron cómo cuatro individuos intentaron ingresar a la casa de un hombre de 55 años para ataquearlo a tiros. Tras una alerta al 911, la policía y una ambulancia llegaron al lugar.
Los médicos informaron que la víctima había recibido un disparo en la parte dorsal, mientras que un niño de 13 años fue herido en el cráneo. Afortunadamente, ambos están fuera de peligro.
La Policía Bonaerense, bajo la supervisión de la Superintendencia AMBA Norte I, detuvo a cuatro sospechosos que intentaron huir en un vehículo, incluyendo a una mujer trans. Nahuel Acosta, de 18 años, fue identificado como el tirador, mientras que Marcelo Alejandro Acosta, detenido como cómplice, tiene un historial delictivo que incluye robo agravado y tenencia ilegal de armas.
Ambos enfrentan cargos ante la fiscal Lida Osores Soler, quien ha abierto una causa por tentativa de homicidio. Según las primeras versiones, el conflicto surgió de una disputa de propiedad, ya que los atacantes reclamaban la casa del hombre como suya, llevándolos a intentar expropiarlo a punta de pistola.
La filmación del incidente no es la única evidencia que posee la Justicia, que también aseguró el arma presuntamente utilizada en el ataque.












