Entre enero y julio de 2026, el superávit comercial llegó a US$16.080 millones, frente a los US$3.669 millones registrados durante el mismo período de 2025.
Las exportaciones totalizaron US$8.854 millones en julio, con un crecimiento interanual del 14,1%. La mejora estuvo explicada principalmente por los precios, que aumentaron 12,4%, mientras que las cantidades vendidas al exterior avanzaron 1,5%.
El sector energético fue el principal impulsor del crecimiento. Las exportaciones de combustibles aumentaron 97,8% y alcanzaron los US$1.506 millones. Las cantidades exportadas crecieron 67,6%, con el petróleo crudo como uno de los principales productos, con ventas externas por US$1.020 millones.
La energía explicó aproximadamente dos tercios del incremento registrado en las exportaciones respecto de julio del año pasado. El resultado se relaciona con el aumento de la producción de hidrocarburos en Vaca Muerta y la expansión de la infraestructura destinada al transporte de petróleo y gas. En junio, la producción diaria de petróleo alcanzó en el país un máximo de 914.900 barriles.
También se registraron mejoras en distintos sectores industriales y agropecuarios. Las exportaciones de carne vacuna hacia Estados Unidos mantuvieron un crecimiento significativo, mientras que las ventas de vehículos a Brasil aumentaron 26% interanual.
El desempeño exportador de la industria automotriz se produjo, sin embargo, en un contexto diferente para el mercado interno. La producción nacional de vehículos cayó 16% y las ventas mayoristas disminuyeron 31,9%. Ante este escenario, parte de la industria está orientando una mayor proporción de su producción hacia los modelos con mayor demanda externa, especialmente las pickups.
El comportamiento no fue uniforme entre los sectores exportadores. Las manufacturas de origen agropecuario aumentaron 4,9% en valor, aunque las cantidades comercializadas se redujeron 7,2%. Los productos primarios, por su parte, registraron una baja de 0,6%, principalmente por el desplome de 73,7% en las exportaciones de porotos de soja.
La comparación interanual se realiza además contra una base elevada. Durante 2025, una reducción temporal de las retenciones había favorecido las exportaciones agropecuarias y elevado los registros de determinados productos.
Por el lado de las importaciones, en julio se registraron compras por US$6.739 millones, un 1,7% menos que en el mismo mes del año anterior. Los precios aumentaron 8,4%, pero las cantidades importadas se redujeron 9,2%.
La evolución de las compras externas también aporta información sobre el nivel de actividad y la inversión. Las importaciones de bienes de capital disminuyeron cerca de 13%, mientras que las de piezas y accesorios cayeron alrededor de 23%. Ambas categorías están vinculadas con la incorporación de equipamiento y la ampliación de la capacidad productiva.
La baja no se limitó a julio. Durante los distintos meses de 2026, las importaciones de bienes de capital y de sus piezas y accesorios acumularon descensos, en un contexto de menor actividad industrial y debilidad de la inversión.
También disminuyeron las importaciones de bienes de consumo, que registraron una caída de 7,3% en valor y de 5,2% en cantidades. La evolución se mantiene en línea con un mercado interno que continúa mostrando un nivel de actividad contenido.
De esta manera, el resultado comercial de julio combinó un fuerte crecimiento de las exportaciones, particularmente de energía, con una reducción de las compras externas. El saldo positivo acumulado en los primeros siete meses del año se ubicó muy por encima del registrado en igual período de 2025.












