La tendencia negativa de los activos argentinos responde a distintos factores. Entre los inversores crece la preocupación por el escenario con el que el Gobierno de Javier Milei llegará a las elecciones de 2027 y por la continuidad que podría tener su programa económico después de los comicios.
Durante agosto, los bonos argentinos en dólares acumularon una baja superior al 5%, frente a una corrección de apenas 0,6% en el conjunto de la deuda de mercados emergentes. Al mismo tiempo, las acciones argentinas retrocedieron alrededor de 13% medidas en moneda dura.
El comportamiento de los activos se produce mientras el mercado comienza a incorporar de manera anticipada el escenario electoral, pese a que todavía restan unos 14 meses para las elecciones de 2027, o menos en caso de que finalmente se eliminen las PASO mediante una reforma electoral.
La evolución del riesgo país también refleja este escenario. Durante la semana pasada, el indicador superó los 530 puntos básicos, aunque el viernes, luego de una jornada positiva para los activos argentinos, descendió hasta las 506 unidades.
Además del componente político asociado a las próximas elecciones, el movimiento del riesgo país estuvo influido por el arbitraje de tasas generado a partir de las fuertes subas registradas recientemente en las tasas de interés en pesos.
La mejora observada el viernes podría marcar el comienzo de un período más favorable para la deuda argentina denominada en dólares, aunque su continuidad dependerá de la evolución del mercado local.
Una eventual normalización de las tasas en pesos, acompañada por una mejora de los indicadores económicos y un manejo eficaz de los dólares, podría contribuir a reducir el riesgo país. Sin embargo, la cercanía del período electoral continúa representando un factor de incertidumbre para los inversores.
En paralelo, una agencia internacional de calificación crediticia, que recientemente mejoró la nota de la deuda argentina, buscó moderar las preocupaciones vinculadas con la continuidad del programa económico.
En un informe, la entidad destacó que el proceso de estabilización macroeconómica llevado adelante por el Gobierno de Javier Milei evolucionó desde un ajuste considerado temporal hacia una mejora estructural del perfil crediticio del país.
Entre los principales fundamentos señaló el compromiso con el superávit fiscal y el déficit cero, la eliminación de controles cambiarios y monetarios y el proceso de desinflación, acompañado por una recuperación del salario real.
La evaluación también plantea que estas políticas podrían continuar incluso ante un cambio de Gobierno después de las elecciones de 2027.
Por otra parte, desde una consultora financiera mantienen una mirada favorable sobre las empresas argentinas que cotizan en Bolsa. El análisis sostiene que, pese a que todavía falta tiempo para los comicios, algunos indicadores de actividad muestran una mejora y la situación macroeconómica presenta un mayor orden que durante 2025.
Desde esa perspectiva, las valuaciones actuales de las acciones argentinas aparecen como demasiado castigadas, por lo que recomendaron aumentar la exposición a estos activos.












