Los ingresos semanales varían de manera considerable y pueden ubicarse entre $500.000 y $1.500.000, dependiendo principalmente de la cantidad de horas trabajadas y de los costos asociados al mantenimiento de la actividad.
Para dimensionar los ingresos resulta más representativo calcular el rendimiento por hora que tomar como referencia un monto semanal o mensual. Un conductor con experiencia señaló que en una jornada tranquila, como puede ser un martes o un miércoles, el ingreso puede partir de unos $12.000 por hora. Durante los fines de semana, en cambio, puede alcanzar entre $18.000 y $20.000 por hora.
El cálculo permite comparar jornadas de distinta duración. Por ejemplo, una persona que trabaja 10 horas a un promedio de $15.000 por hora puede generar $150.000 en un día. Si mantiene ese ritmo durante seis o siete días, puede acercarse al millón de pesos semanal. Sin embargo, ese monto corresponde a los ingresos brutos y no al dinero que finalmente queda disponible una vez descontados los gastos.
El crecimiento de esta modalidad también se refleja en la cantidad de personas que comenzaron a utilizarla como fuente de ingresos. Durante el último año, más de medio millón de argentinos se incorporaron como conductores a una de las plataformas que opera en 23 provincias. Según los datos proporcionados por la compañía, una nueva persona comienza su primer viaje como conductor cada dos minutos.
La misma fuente señala que sus conductores generan en promedio el equivalente a seis salarios mínimos y que algunos llegan a duplicar esa cifra. El perfil de quienes realizan la actividad es diverso: el 27% tiene más de 45 años, mientras que los mayores de 60 realizan, en promedio, 2,5 veces más viajes que los conductores más jóvenes. A su vez, el 10% tiene menos de 25 años y utiliza esta actividad para complementar sus estudios.
La flexibilidad es uno de los principales motivos para elegir esta modalidad de trabajo. Más del 70% de los conductores la considera un factor relevante, ya que permite trabajar desde algunas horas por semana hasta jornadas completas.
Sin embargo, los ingresos brutos no representan el dinero que finalmente queda en manos de los conductores. Los gastos operativos representan actualmente cerca del 50% de lo generado, cuando años atrás se ubicaban entre el 15% y el 20%.
Entre los principales costos se encuentran el combustible, las cubiertas, los frenos, el embrague y la depreciación del vehículo. El aumento de estos gastos superó los incrementos aplicados a las tarifas de las plataformas y redujo la diferencia entre lo que genera un conductor y lo que finalmente obtiene como ingreso disponible.
Quienes no cuentan con un vehículo propio también deben afrontar costos adicionales. El alquiler de un auto puede reemplazar parte de los gastos de mantenimiento, aunque el costo total de la actividad tiende a ubicarse en niveles similares.
Otro de los puntos de discusión dentro del sector está relacionado con las comisiones de las plataformas. De acuerdo con la información aportada por un conductor, es incorrecta la idea de que las aplicaciones retienen el 40% de cada viaje. La tasa de intermediación promedio sería del 24% y, según esa explicación, es abonada por el pasajero y no descontada del monto que recibe el conductor.
El mecanismo consiste en que el conductor recibe antes de aceptar el viaje una oferta con el monto que cobrará por el servicio. Si acepta un viaje por $10.000, ese es el importe que recibe, mientras que el pasajero abona un monto adicional correspondiente a la comisión de la plataforma.
En términos de ingresos, las diferencias entre las distintas aplicaciones serían reducidas. Aunque cada una establece sus propios precios base, el rendimiento tiende a equipararse según el volumen y el tipo de viajes realizados.
El crecimiento de esta modalidad laboral también está relacionado, según el SiTraRepA, con la pérdida de empleos formales y la necesidad de complementar los ingresos. Este fenómeno permite explicar, de acuerdo con esa estimación, por qué la desocupación no habría aumentado de manera proporcional a la caída de la actividad económica.












