Las cifras quedaron por debajo de las expectativas del sector privado, que esperaba una recuperación más marcada después del retroceso mensual del 2,8% registrado en julio. Además, agosto representó la segunda caída interanual consecutiva y la más pronunciada desde septiembre de 2024.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ya había reducido su previsión de crecimiento del 2,1% al 1,5%, mientras que el promedio de las diez entidades con mejores pronósticos se ubicó en el 1,2%. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional recortó recientemente su estimación del 3,5% al 2,1%.
Tras conocerse los últimos datos, varias consultoras volvieron a revisar sus cálculos. Algunas proyectan que la economía crecerá menos del 1% durante 2026, mientras que otras ubican la expansión en torno a ese nivel. Entre los analistas predomina la percepción de que no hay un factor claro que permita anticipar un cambio significativo en la dinámica de la actividad.
La serie tendencia-ciclo del INDEC, que permite observar la evolución subyacente de la economía, permaneció sin cambios mensuales y acumula cinco meses sin crecimiento. Este comportamiento refuerza la idea de una actividad que alterna subas y caídas sin consolidar una recuperación sostenida.
Los resultados también apuntan a una posible recesión técnica durante el tercer trimestre, luego de la contracción del 0,6% registrada en el segundo. Según los cálculos mencionados por los analistas, la economía necesitaría un aumento mensual cercano al 8,5% en septiembre para evitar una caída trimestral, una magnitud que los indicadores anticipados no permiten prever.
Algunos especialistas consideran que el escenario podría derivar en dos trimestres consecutivos de retroceso, aunque también señalan que una base de comparación más baja podría favorecer un rebote durante el último trimestre del año. En ese caso, la contracción podría ser relativamente breve, aunque el crecimiento anual quedaría por debajo de las previsiones anteriores.
La evolución de los distintos sectores vuelve a mostrar una economía con desempeños divergentes. De las 15 actividades relevadas por el INDEC, diez registraron caídas interanuales en agosto. La industria manufacturera retrocedió un 3,2%, el comercio cayó un 3,5% y el transporte y las comunicaciones disminuyeron un 2,9%. La construcción también continuó mostrando debilidad, mientras que la intermediación financiera perdió dinamismo.
En contraste, la explotación de minas y canteras creció un 11,1% interanual y fue el principal aporte positivo al indicador. El sector de electricidad, gas y agua avanzó un 4,3%, mientras que hoteles y restaurantes registró una suba del 3,1%. La agricultura mantuvo un desempeño favorable en el acumulado anual, aunque la pesca experimentó una caída importante durante agosto.
Entre enero y agosto, el EMAE acumuló un crecimiento del 1,2% frente al mismo período de 2025. Sin embargo, el resultado estuvo impulsado principalmente por el agro y la minería. La industria manufacturera acumuló una caída interanual promedio del 2,5%, mientras que el comercio retrocedió un 1,1%, dos actividades de gran importancia para el empleo y la demanda interna.
Según uno de los análisis citados, la serie desestacionalizada de actividad se encuentra un 4,4% por debajo del máximo alcanzado en marzo y un 1,1% por debajo del nivel de diciembre de 2024. Esto refleja la dificultad para recuperar el terreno perdido durante los últimos meses.
El escenario presenta una marcada diferencia entre el ingreso de divisas por exportaciones y la situación de los sectores vinculados al mercado interno. El agro, los hidrocarburos y la minería contribuyen a sostener las ventas externas, pero ese desempeño no alcanza para compensar la debilidad del consumo, la inversión y otras actividades de la economía.
El sector financiero, que había contribuido al crecimiento en meses anteriores, también mostró una contracción en agosto. La pérdida de impulso del crédito y la reducción de algunos servicios financieros complementarios incidieron en el resultado, en un contexto en el que la recuperación de los salarios reales continúa siendo limitada.
Aunque los ingresos de los trabajadores del sector privado registrado comenzaron a mostrar mejoras mensuales, la comparación interanual todavía refleja pérdidas frente a la inflación. Para los analistas, una recuperación sostenida del poder adquisitivo y del crédito en pesos será fundamental para reactivar el consumo.
El panorama representa un desafío para el equipo económico, que anunció un plan de estímulo monetario. Entre los especialistas comenzaron a surgir planteos sobre la necesidad de revisar la política monetaria, mientras el Gobierno continúa absorbiendo pesos mediante la emisión de deuda y mantiene las restricciones vinculadas con los encajes bancarios.
La evolución de la actividad contrasta con las declaraciones del presidente Javier Milei durante una intervención en una universidad de España, donde sostuvo que las regulaciones habían “matado el crecimiento” en Europa y presentó a Argentina como ejemplo de una orientación económica diferente.
Con las últimas cifras, la recuperación sigue concentrada en un conjunto limitado de sectores, mientras la industria, el comercio y otras actividades ligadas al mercado interno continúan bajo presión. La evolución de los salarios, el crédito y el consumo será determinante para establecer si la economía consigue retomar el crecimiento durante los últimos meses de 2026.












