Las proyecciones privadas coinciden en que el avance de agosto no alcanzaría para compensar completamente las pérdidas anteriores. Las estimaciones varían en cuanto a la magnitud de la mejora, pero reflejan una economía que alterna subas y bajas sin conseguir sostener una tendencia positiva. Además, el segundo trimestre había terminado con una caída del 0,6% respecto del primero.
Entre los relevamientos preliminares, una de las consultoras proyectó un crecimiento mensual del 1,5% en agosto, aunque estimó una contracción interanual del 0,5%. De confirmarse esos números, la actividad recuperaría parte de lo perdido durante julio, pero permanecería por debajo de los niveles registrados un año atrás.
El repunte tampoco habría sido homogéneo. Las actividades no primarias, que incluyen buena parte de la industria y los servicios, habrían avanzado un 2,2% mensual después de cuatro meses consecutivos de retrocesos. Sin embargo, todavía se ubicarían un 1,3% por debajo de agosto del año anterior. En cambio, los sectores primarios, que abarcan agricultura, energía, minería y pesca, habrían registrado una caída desestacionalizada del 2,4%.
Otro indicador privado mostró una mejora del 1,7% mensual en agosto. En la comparación interanual, registró un avance del 0,6%, mientras que el crecimiento acumulado durante los primeros ocho meses del año alcanzó el 0,4%. Pese a estos resultados, las perspectivas para el trimestre siguen siendo cautelosas y las estimaciones no descartan un nuevo período de contracción.
Un tercer relevamiento calculó un incremento mensual del 0,7%, aunque su indicador líder de actividad se mantuvo un 1,2% por debajo del nivel de agosto de 2025. La medición señaló que la mejora permitió recuperar apenas una parte de la caída previa y que la actividad continuó cerca de los niveles más bajos del año.
Los avances habrían estado concentrados en rubros puntuales, como el sector automotor y la producción siderúrgica de productos planos. En contraste, el consumo, el crédito y la construcción no habrían mostrado señales claras de recuperación, una situación que limita las posibilidades de que la mejora se extienda al conjunto de la economía.
La evolución de septiembre será determinante para establecer si el país entra en una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de caída de la actividad ajustada por estacionalidad. Con un segundo trimestre en retroceso y una fuerte contracción en julio, el resultado de agosto por sí solo no alcanzaría para despejar ese escenario.
Las proyecciones más desfavorables anticipan que, si la actividad de septiembre se mantuviera en el nivel estimado para agosto, el tercer trimestre terminaría con una caída del 2,5% respecto del segundo. Para evitar ese resultado, sería necesario un crecimiento mensual superior al 7% en septiembre, según una de las estimaciones privadas.
De esta manera, los datos oficiales que difundirá el INDEC permitirán determinar con mayor precisión la magnitud del rebote de agosto, aunque la posibilidad de una recuperación sostenida dependerá del comportamiento de los meses siguientes. La evolución de septiembre será clave para establecer si la actividad logra revertir la tendencia negativa o si el tercer trimestre vuelve a cerrar en terreno contractivo.
Además, el organismo estadístico publicará este miércoles el índice de salarios correspondiente a agosto.












